Notícias
2024.11.08 - Discurso con ocasión de la VII Conferencia Anual de Seguridad y Defensa, en el CAEN
Discurso “Perspectivas del Brasil sobre el valor estratégico de la Cuenca del Pacífico", con ocasión de la VII Conferencia Anual de Seguridad y Defensa, organizada por el Centro de Altos Estudios Nacionales - CAEN
Buenos días a todos y a todas.
1. Es un gran honor estar aquí, en esta importante conferencia, para discutir un tema de suma relevancia para toda América del Sur: el valor estratégico de la cuenca del Pacífico para Brasil.
2. La historia reciente nos recuerda que no fue hasta el año 2000 cuando los presidentes de todos los doce países sudamericanos se reunieron por primera vez sin la presencia de países ajenos a la región, en la Cumbre de Presidentes Sudamericanos de Brasília.
3. Este evento marcó un hito en la política regional, ya que, a pesar de casi dos siglos de relaciones bilaterales, nunca antes había existido un esfuerzo conjunto para discutir desafíos comunes. En esa histórica cumbre se abordaron cuestiones urgentes como la integración fronteriza, la interconexión regional, el diálogo político y, especialmente, la necesidad de adaptarse a las oportunidades de la globalización económica.
4. Lo notable de este encuentro fue el consenso alcanzado, a pesar de las diversas posturas político-ideológicas que dominaban la región en aquel momento. Se construyó una visión compartida sobre las fronteras, entendidas como un espacio de cooperación, en lugar de división. Además, se avanzó hacia una agenda de integración sudamericana que, a pesar de haber enfrentado retos emergentes en los últimos años, sigue siendo un faro y, para Brasil, una prioridad que está, incluso, plasmada en nuestra constitución.
5. Es importante recordar que uno de los factores que limitó la integración entre los países sudamericanos durante mucho tiempo fue su variabilidad geográfica extrema. Las barreras naturales, como la cordillera de los Andes, los desiertos del Altiplano, la vasta selva amazónica y los sertones brasileños, contribuyeron a concentrar las poblaciones en las costas atlántica y pacífica, dejando extensas áreas despobladas y desconectadas. Esto dificultó enormemente las comunicaciones y contribuyó a que los países de ambas costas siguieran caminos paralelos, pero con muy poco contacto entre ellos.
6. Sin embargo, a fines del siglo XX, esas circunstancias comenzaron a cambiar. En Brasil, por ejemplo, el dinamismo del sector agroexportador, impulsado por avances en biotecnología y por la integración del sistema de transportes y comunicaciones internas, facilitó la ocupación de regiones antes menos habitadas, como el Centro-Oeste, y abrió nuevas rutas comerciales hacia Asia.
7. Uno de los episodios más emblemáticos de esta transformación fue la decisión del gobierno brasileño en los años 50 de trasladar la capital de Río de Janeiro a Brasília, en el centro geográfico de Brasil. Este movimiento, impulsado por el presidente Juscelino Kubitschek, buscaba no solo descongestionar la costa, sino también promover el desarrollo del interior del país. La construcción de la nueva capital, que comenzó en 1956 y se inauguró en 1960, fue una obra monumental que atrajo migrantes de diversas regiones, deseosos de participar en la construcción de un nuevo futuro.
8. La infraestructura fue crucial para el desarrollo del Centro-Oeste. Durante los años 60 y 70, se llevaron a cabo diversas iniciativas para construir carreteras que conectaran la región con el resto del país, facilitando el acceso a mercados y la movilidad de personas. Estas vías no solo promovieron el comercio, sino que también impulsaron la expansión de la agricultura, convirtiendo vastas extensiones de tierra en áreas productivas.
9. Un factor determinante en esta expansión agrícola fue la actuación de la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa), creada en 1973. Esta entidad se dedicó a la investigación y desarrollo de tecnologías agrícolas que revolucionaron la producción en el Centro-Oeste. La introducción de la soja, por ejemplo, transformó la economía local. En la década de 1980, el cultivo de soja se consolidó como uno de los pilares de la agricultura en la región, atrayendo inversiones y generando miles de empleos.
10. Este desarrollo agrícola se reflejó en un significativo aumento de la población en el Centro-Oeste. La región, que en 1970 tenía aproximadamente 4 millones de habitantes, ha crecido exponencialmente; según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), en 2021 la población alcanzó cerca de 16 millones de habitantes. Este aumento poblacional no solo ha contribuido al crecimiento económico, sino que también ha generado desafíos en términos de urbanización, infraestructura y servicios públicos.
11. Hoy en día, el Centro-Oeste representa una parte fundamental de la economía brasileña y, probablemente, la región con la economía más dinámica del país.
12. Productos como la soja y el maíz encontraron mercados en expansión, especialmente en países asiáticos. Esta dinámica coincidió con el creciente protagonismo del Pacífico como el eje más importante de la economía global.
13. Por ejemplo, en 2002, cuando la agenda de integración sudamericana acababa de ser inaugurada, el flujo comercial entre Brasil y sus vecinos era comparable al comercio con Asia. Brasil importaba 8,7 mil millones de dólares de los países vecinos de América del Sur y 8 mil millones de los países asiáticos. En las exportaciones, los valores también eran similares: 7,4 mil millones en bienes y servicios para los países de América del Sur y 8,8 mil millones para los países asiáticos. Desde entonces, las exportaciones hacia Asia se han disparado, alcanzando los 152,4 mil millones de dólares en 2023. Para los vecinos, el crecimiento llegó a los 40 mil millones de dólares.
14. Este cambio de paradigma nos lleva a uno de los proyectos más emblemáticos de la integración regional, facilitado por las discusiones políticas lanzadas en 2000: la Carretera Interoceánica. Esta vía, que conecta Brasil y Perú a través de la Amazonía y los Andes, simboliza la nueva realidad sudamericana de integración entre los países sudamericanos del Atlántico y del Pacífico. Esta obra monumental tiene un gran impacto sobre el potencial del comercio, del turismo y de la integración cultural entre nuestros países. Con más de 2.600 kilómetros de extensión, la Carretera Interoceánica no solo facilita el acceso de los productos brasileños a Perú y a los puertos del Pacífico, sino que también abre nuevas oportunidades para que los productos peruanos lleguen a Brasil y a los mercados del Atlántico.
15. Sin embargo, la relevancia de la Interoceánica no se limita solo al comercio. Esta carretera ha sido fundamental para transformar las realidades locales a lo largo de su trayecto. Los tiempos de viaje se han reducido en más de un 40%, lo que ha disminuido significativamente los costos de transporte y ha optimizado la logística de empresas que antes enfrentaban enormes dificultades para movilizar sus productos. Además, su construcción generó miles de empleos directos e indirectos, contribuyendo a reducir la pobreza en regiones tradicionalmente aisladas. En este sentido, la Interoceánica no es solo una carretera; es un motor de desarrollo económico y social sostenible.
16. Lo que vemos en la Carretera Interoceánica es solo una parte de una visión más amplia que Brasil y Perú comparten para construir una red multimodal de integración física. El Ministerio de Planificación de Brasil ha desarrollado el proyecto "Rutas de Integración Sudamericana". Esta iniciativa da seguimiento y concreta la decisión emanada del Consenso de Brasilia, adoptado por los jefes de Estado y de Gobierno de la región en la cumbre realizada en 2023 en la capital brasileña. En ese encuentro, los líderes tomaron la decisión política de relanzar la agenda de integración regional, estableciendo temas prioritarios, entre los cuales está justamente la integración en infraestructura.
17. Esta red, formada por cinco corredores bioceánicos complementarios, conectará las regiones más dinámicas de Brasil no solo con nuestros vecinos sudamericanos, sino también con los mercados más pujantes del mundo: los países del Asia-Pacífico. Este tipo de infraestructura no solo mejorará nuestras exportaciones, sino que también fortalecerá el comercio intrarregional, facilitando una mayor integración energética y productiva, y mejorará el transporte de nuestras exportaciones a Asia-Pacífico.
18. Las cinco Rutas de la Integración Sudamericana afectan a los 11 estados brasileños que hacen frontera con países de la región. Involucran un total de 190 proyectos, como carreteras, ferrocarriles, hidrovías, puertos y aeropuertos, además de infovías y líneas de transmisión de energía.
19. La Ruta 1, llamada Isla de las Guayanas, hace hincapié en la exportación de alimentos y bienes de consumo final hacia Venezuela y Guyana, además de Asia y el Mercado Común del Caribe.
20. La Ruta 2, conocida como Ruta Amazónica, se destina a productos de la bioeconomía, máquinas, equipos y bienes de consumo desde Manaus hacia Perú, Ecuador y Colombia, además de Asia y América Central.
21. La Ruta 3, Cuadrante Rondon, se destina a alimentos, máquinas, equipos y bienes de consumo final hacia Perú, Bolivia y Chile, además del mercado asiático.
22. La Ruta 4, Bioceánica de Capricornio, se destina a alimentos, máquinas y equipos y bienes de consumo final hacia Paraguay, Argentina y Chile, además del mercado asiático.
23. La Ruta 5, Porto Alegre–Coquimbo, se destina a insumos, alimentos, máquinas, equipos y bienes de consumo final hacia Argentina, Uruguay y Chile, además del mercado asiático.
24. Aquí es necesario destacar el Puerto de Chancay, que ha comenzado a operar y que se proyecta como un nuevo centro de conexión con Asia. La construcción del puerto se desarrolla en la región de Lima, donde la modernización del puerto de Chancay tiene como objetivo convertirse en el principal puerto de Perú, facilitando la llegada de productos brasileños y, a la vez, conectando con los mercados asiáticos de manera más eficiente. Esta es otra manifestación del desarrollo de la cuenca del Pacífico en la que Brasil juega un papel clave.
25. La importancia del Pacífico no se limita al comercio. En el ámbito cultural, la integración entre los pueblos de la región se ha fortalecido. En Brasil, hemos podido observar un aumento en el intercambio cultural con los países de la cuenca del Pacífico. La difusión de las tradiciones culturales, la música, el arte y el turismo ha enriquecido nuestras sociedades, fomentando el respeto y la tolerancia entre nuestros pueblos.
26. Sin embargo, también debemos ser conscientes de los desafíos que se nos presentan. La Amazonía, nuestra gran riqueza, enfrenta amenazas significativas, y la explotación indiscriminada de sus recursos puede poner en peligro no solo su biodiversidad, sino también la vida de millones de personas que dependen de ella. Es esencial encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental.
27. A lo largo de las últimas décadas, hemos sido testigos de la creciente influencia de China en América del Sur, lo que ha generado nuevas dinámicas económicas y comerciales. La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ha buscado un papel protagónico en esta relación, y es crucial que Brasil, como uno de los principales actores en la región, mantenga un diálogo constante y constructivo con estos socios estratégicos.
28. La diversificación de nuestras relaciones comerciales es un imperativo. A medida que los mercados tradicionales enfrentan desafíos, debemos explorar nuevas oportunidades en el contexto global. La búsqueda de socios estratégicos en el Asia-Pacífico puede ser clave para garantizar un desarrollo sostenible y equitativo para todos nuestros pueblos.
29. En este sentido, es fundamental seguir promoviendo políticas públicas que faciliten el comercio, la inversión y la cooperación entre Brasil y sus vecinos en la cuenca del Pacífico. La creación de acuerdos comerciales y la simplificación de trámites aduaneros son pasos necesarios para fortalecer nuestras relaciones económicas y promover el desarrollo sostenible en nuestras comunidades.
30. La inversión en infraestructura es otro aspecto clave para garantizar el desarrollo en la región. La construcción de caminos, puertos y ferrocarriles no solo facilitará el comercio, sino que también creará empleo y oportunidades económicas para las poblaciones locales.
31. Para concluir, quiero resaltar que la cuenca del Pacífico representa una gran oportunidad para Brasil y sus vecinos. Sin embargo, para aprovechar al máximo estas oportunidades, debemos trabajar juntos, fortaleciendo la cooperación y el diálogo entre nuestros países. Es un momento crucial para avanzar hacia un futuro más integrado y sostenible.
32. Gracias por su atención.