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Brasil no practicará la diplomacia de los cañones (Entrevista del Ministro Celso Amorim a la revista América Economia, 11/12/2006)
"Brasil no practicará la diplomacia de los cañones"
Para el canciller brasileño, el conflicto con Bolivia en torno a la nacionalización del petróleo se está resolviendo a través del diálogo. Y el mismo camino seguirá la relación con Ecuador. En entrevista exclusiva con la reportera de AméricaEconomía Solange Monteiro, Celso Amorim habla de la relación de Brasil con sus vecinos y dice que el Mercosur está entrando a una nueva etapa con la llegada de Venezuela y la presidencia temporal en manos de su país. Para él, en la práctica, Sudamérica ya es un área de libre comercio.
América Economía: ¿Cómo proyecta la política exterior para el segundo mandato de Lula?
Celso Amorim: La integración de Sudamérica es fundamental para Brasil desde el punto de vista político. No podemos concebir el desarrollo del país separado de Sudamérica. Hoy, la región es nuestro segundo socio comercial -el primero es la Unión Europea-, y más importante que Estados Unidos. En un mundo de bloques, la integración sudamericana es esencial.
América Economía: ¿Está en los planes fortalecer un papel de liderazgo de Brasil en la región?
Celso Amorim: El liderazgo no se postula. Emerge en forma natural colocando los intereses globales del mundo o la región en un plano tan importante como el del interés nacional. En los acuerdos comerciales vemos a Sudamérica como un conjunto. Hoy, en la práctica, tenemos una zona de libre comercio sudamericana. Dicen que Brasil quedó aislado porque Perú y Colombia firmaron un TLC con Estados Unidos. Pero nosotros firmamos acuerdos con ellos antes. No son idénticos a los de EE.UU., porque tenemos otras prioridades y Brasil consideró las asimetrías. Eso, en la práctica, puede ser calificado como liderazgo: hacer más por los otros que son menos desarrollados. Pero no estamos disputando liderazgo con nadie.
América Economía: Los esfuerzos, hasta ahora frustrados, para conseguir una silla en la ONU y la derrota en la elección del director de la OMC ¿no son señales de pérdida de liderazgo?
Celso Amorim: Brasil fue candidato a más de 20 puestos. Fue el más votado para el Consejo de Derechos Humanos, fue electo para la Comisión de Reconstrucción de la Paz. Y, una vez más, fue electo miembro del Consejo Económico y Social de la ONU. Tenemos que poner las cosas en perspectiva. En el caso de la OMC, teníamos esperanzas de ganar. Pero, en el fondo, postular al embajador Seixas Corrêa era parte del proceso de consolidación del G-20. Brasil tiene hoy más prestigio en la OMC del que tenía hace tres o cuatro años. Hoy, no se da un paso mayor sin que Brasil sea oído. En cuanto al Consejo de Seguridad, no es algo que ocurra en un día. Es una reforma profunda de la ONU, un proceso. Y Brasil tiene el apoyo de muchos países sudamericanos.
América Economía: Pero hay conflictos en la región, como con Bolivia y Ecuador, que ahora también da señales de nacionalizar el petróleo, perjudicando a Petrobras.
Celso Amorim: Tener liderazgo no quiere decir avanzar sobre la soberanía de otros países. Bolivia decidió nacionalizar los hidrocarburos después de un período difícil. Luego, llegamos a una negociación que incluso fue aceptada por compañías de fuera de la región. Y conseguimos preservar lo más importante: la garantía del abastecimiento de gas para Brasil. El caso de Ecuador vamos a discutirlo de la misma forma. No podemos imponernos. Brasil no puede hacer de Petrobras la Standard Oil en los 50, que condicionaba la posición diplomática de Estados Unidos.
América Economía: ¿El país no debería haber sido un poco severo con Bolivia? Hasta ahora no se sabe cuánto costará el gas ni la indemnización que Petrobras recibirá.
Celso Amorim: ¿Cuál sería la alternativa? ¿Llevar tropas a la frontera? No se puede pensar en una política externa en lo abstracto; hay que pensar una línea de acción con alternativas posibles. ¿Es posible hacer volver atrás a Bolivia en su proceso de nacionalización? No. Entonces, adoptamos la postura de respeto y diálogo. Teníamos tres problemas importantes: el precio, la indemnización de las refinerías y la cuestión de la producción y exploración viable que garantiza el abastecimiento. Esto ya está resuelto. La diplomacia de los cañones terminó y Brasil no va a practicarla. Eso no quiere decir que el país no sea firme. Ayudamos a Bolivia en la cuestión de la deuda, en otras ocasiones, y esperamos de ellos, por ejemplo, un tratamiento ecuánime en el respeto a los brasileños en la reforma agraria. Así son las cosas.
América Economía: El Mercosur es visto como una gran confusión y la política exterior brasileña, como más ideológica que comercial ¿Cuál es su opinión?
Celso Amorim: Argentina es nuestro segundo socio comercial. Vamos exportar allí este año más de US$ 10.000 millones y el total de nuestro comercio va a llegar a US$ 17.000 millones. Es cierto que el bloque impide a otros países hacer acuerdos de libre comercio bilaterales, ésa es una decisión. El Mercosur es una unión aduanera porque pretende ser el germen de una integración más profunda. No veo nada de ideológico en el asunto. El Mercosur fue iniciado por Collor y Menem. Ellos decidieron que sería una unión aduanera porque ganaría una consistencia mayor en el largo plazo y debería beneficiar a los países menores, que tendrían acceso a los mercados grandes. Eso no ocurrió. Por eso, el presidente Lula ha repetido que tenemos que hacer más por las economías menores. El caso es que, por varios motivos, esa idea del Mercosur no pasó más allá de las cancillerías. Hay normas técnicas y costumbres que dificultan la entrada de productos de los países menores. Pero con la presidencia brasileña estamos en una nueva fase. Ratificamos el Focem (Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur) para hacer inversiones en los países menores y el BNDES cerró un acuerdo con el banco de fomento de Uruguay para ofrecer financiamiento allá.
América Economía: ¿Cuál es el sentido de incluir a Venezuela?
Celso Amorim: Es una economía importante. Pasará a ser la tercera economía del Mercosur, con un gran volumen de recursos energéticos. No hay integración real sin integración energética. Basta mirar el ejemplo europeo, que comenzó con la Comunidad del Carbón y del Acero. En Brasil algunos pensaban que el Mercosur era el mercado común del Cono Sur. Incluso se proponía crear el "Merconorte", porque los estados del nordeste y del norte no se beneficiaban. La entrada de Venezuela hace que el Mercosur se extienda desde el Caribe a Tierra del Fuego, y da una dimensión más internacional al bloque. Si queremos tener, sin interferencias alguna influencia, eso se hace con el diálogo, la buena relación, y no con el aislamiento.
América Economía: ¿Cuáles son las perspectivas para la Comunidad Sudamericana de Naciones?
Celso Amorim: Se desarrollan paralelamente, hasta con una dosis de superposición con el Mercosur. En éste, una condición básica es tener tarifa externa común. Hay países en Sudamérica que ya tienen acuerdos de libre comercio fuera de la región o están en negociaciones. Es el caso de Chile, Perú y Colombia. Ellos no pueden formar parte de la unión aduanera. Pero podemos tener un proceso de integración corriendo a dos velocidades. El área de libre comercio tiene que ser armonizada. Y también trabajaremos en la integración física. Tenemos proyectos de infraestructura en casi todos los países.
América Economía: ¿Qué se puede esperar de la relación entre Brasil y Estados Unidos?
Celso Amorim: Son dos de los mayores países del continente. Por eso, siempre será una relación estratégica y habrá un diálogo importante y privilegiado. Pero eso no significa que tenemos que seguir una agenda definida de acuerdo a preceptos de Washington, de la misma forma que ellos no van a seguir los preceptos de Brasília. Estados Unidos continúa siendo nuestro principal socio comercial individual y el principal inversionista en Brasil. Vamos a trabajar para que eso se profundice, pero de una manera beneficiosa para los dos países.
América Economía: En ese sentido, ¿ no es perjudicial la proximidad de Brasil con Venezuela?
Celso Amorim: Nuestra posición con Venezuela no está hecha para agradar o desagradar a nadie.