Notícias
“El asilo fue por razones políticas” -(“El Comércio” , Equador, 01/05/2005)
La residencia del Embajador de Brasil, en Quito, ya no está rodeada de ‘forajidos’, como hasta la semana anterior. En esos días, sus habitaciones acogieron al depuesto presidente Lucio Gutiérrez, produciendo el malestar ciudadano.
Finalmente, el coronel viajó a ese país como asilado político. Y con la calma de regreso, el canciller brasileño, Celso Amorim, quien vino a Quito por encargo de la Comunidad Sudamericana de Naciones evaluó la crisis que ha sacudido al país desde diciembre.
Hay ecuatorianos que están indignados con la decisión del Brasil de haber dado el asilo a Lucio Gutiérrez. ¿Cuál es su respuesta?
Dar asilo político no es una manifestación de simpatía. El asilo territorial es una obligación que emana de las convenciones internacionales. Además se trata de una acción humanitaria; muchos brasileños han sido asilados.
Hay que notar que en momentos de conmoción, como los del 20 de abril, es difícil juzgar todos los elementos. Tampoco creo que hubiera habido pruebas en términos criminales: el asilo existe por eso. De lo que escuché decir a mucha gente que no apoyaba a Lucio Gutiérrez, es que Brasil ayudó a que las cosas se calmaran, creando las condiciones para la salida pacífica y segura de Gutiérrez a un asilo donde no podrá hacer manifestaciones políticas.
¿En la decisión de otorgar el asilo influyó la amistad de Gutiérrez con su país, por eso de las inversiones, etc.?
Yo no sé a cuántos países Gutiérrez pensó pedir asilo. Él tiene relaciones con Brasil, incluso habla portugués, pero en el otorgamiento del asilo no hubo ninguna influencia o relación de tipo personal.
¿Brasil pudo haber negado el asilo al ex Presidente?
Desde el punto de vista jurídico, no. Es que no había acusaciones o un juicio penal en marcha. Fue una acción política y eso nadie lo puede negar. La salida de Gutiérrez fue una consecuencia de este tipo de acciones y hay que mirar estos casos con una óptica amplia.
¿El asilo fue, entonces, un respaldo para Gutiérrez?
De ninguna manera. Si hubiera un respaldo para el ex Presidente no estaríamos aquí para hablar con el gobierno de Alfredo Palacio, los congresistas, alcaldes, o la sociedad. Como Brasil y Comunidad Sudamericana estamos para ayudar a la institucionalización del Ecuador.
¿La caída de Gutiérrez fue para usted inconstitucional ?
No creo que éste sea el momento de discutir este proceso. He escuchado interpretaciones de la gente y de lo que dice su Constitución. A nosotros no nos cabe hacer un juicio de valor. Pero lo que sí está claro es que había una fragilidad institucional, una quiebra de la Constitución, antes de la caída de Gutiérrez. Las cosas tienen que ser miradas desde un contexto más amplio.
¿Cómo han visto esas críticas iniciales de Argentina al interés de Brasil por mediar en la crisis ecuatoriana?
No las he escuchado... También hemos querido involucrar a ese país en este tema.
¿Qué lecciones tiene que sacar el continente sobre el caso ecuatoriano?
No hay duda de que existe una enfermedad institucional aquí, como en otros países. En Brasil, felizmente, hemos avanzado un poco, desde hace unos 10 años. No cabe juzgar cada caso, pero los problemas de democracia se resuelven con más democracia, mejorando la representatividad y la participación popular.
¿Qué países pueden contagiarse de este problema?
En los años 70, los gobiernos militares se daban a través de golpes. Hay situaciones críticas en varios países pero por razones endógenas. No porque pasa algo en Ecuador necesariamente repercutirá en otro país, a menos de que exista la quiebra total de la institucionalidad. Insisto en que en Ecuador, este problema empezó antes del 20 de abril.
¿No teme que Perú y Bolivia tengan una crisis similar ?
No se puede confundir las cosas. No se trata de que un presidente poco popular puede ser destituido por el Congreso. Yo veo en Perú una situación de relativa tranquilidad. Bolivia sí tiene problemas de largo arrastre.
¿Los primeros anuncios de Alfredo Palacio, de pagar la deuda social, replantear la deuda externa y reinvertir los recursos petroleros dan la idea de que Ecuador sintoniza con esos gobiernos de la llamada izquierda ‘light’de Brasil,Argentina, Venezuela, Chile o Uruguay?
Es obvio que si hay gobiernos con más afinidad política con nosotros, ayuda a la coordinación a nivel sudamericano. Eso no es una casualidad sino que hay una conciencia de que es importante trabajar con los mecanismos de mercado, que permiten la productividad, pero éstos, por sí solos, no resuelven los problemas sociales muy graves, suscitados a raíz de nuestras crisis. Los acuerdos comerciales deben ser equilibrados y esa conciencia se va difundiendo.
¿En los 20 meses que gobernará Palacio podrá hacer algunas de las transformaciones que anuncia?
No puedo hacer una evaluación de este tipo. Brasil tuvo una situación parecida hace 10 años, dando paso a la transición, consolidando la democracia, que debe ser la meta de Alfredo Palacio.
¿Un país pequeño como Ecuador podrá replantear, en realidad, su relación con los organismos multilaterales?
Hay cosas que se pueden lograr, otras no. Si Ecuador tiene ganancias petroleras pero todo se va para pagar la deuda, la comunidad internacional tiene que mirar. Pero las cosas no se logran con una ruptura sino con negociación.
¿Nada es imposible?
Hay que siempre combinar la osadía con el realismo...
¿Por dónde debiera trabajar la Comunidad Sudamericana para lograr una verdadera integración, como la que busca liderar Brasil?
Brasil no lidera nada. Ahora hay, prácticamente, un área de libre comercio en toda América del Sur, con los acuerdos CAN-Mercusur y Chile-Mercosur. Estamos mirando más allá sobre cómo podemos hacer programas sociales, etc. El mundo del siglo XXI es de grandes bloques. Aunque Brasil es un país grande, a nivel comercial resulta chico si se lo compara con EE.UU. o la Unión Europea. América del Sur, en grupo, puede alcanzar un tamaño significativo. La consolidación democrática es básica.
¿Los intereses de EE.UU. pueden ser un obstáculo para esa unión sudamericana?
No lo creo. Hasta para tener una interlocución más clara con ese país es bueno que la región esté unida, porque de lo contrario hay muchas reivindicaciones dispersas, múltiples acuerdos, preocupaciones...
Brasil envió a venezuela al ministro Dirceu para pedirle que baje la confrontación con los EE.UU.
¿Su país quiere mejorar las relaciones con la superpotencia?
El ministro Dirceu se encarga de la política interna del Brasil, y sabe mucho de diálogo institucional. Fue a Venezuela para hablar de estos temas, sin la intención de dar mensaje alguno. Ahora, claro que Brasil tiene una buena relación con EE.UU. y con Venezuela, por tanto, nos interesa que esos países también la mantengan, porque eso contribuye a la estabilización de Venezuela y de la región. Podemos ayudar a un diálogo, pero no decidir nada.
¿La posición dura de Venezuela frente a EE.UU. es perjudicial para la región?
No veo que ello represente un riesgo. En conversaciones con el presidente Hugo Chávez siempre buscamos formas de diálogo. También hemos dicho a EE.UU. que baje el tono de la retórica, porque esas palabras pueden ser mal interpretadas. Nos interesa que Venezuela, cuyo gobierno está totalmente legitimado, encuentre maneras de reconciliación amplia, internamente. Lo que sí nos llegó a preocupar en su momento fue el conflicto que estuvo a punto de generarse con Colombia. Y por eso mediamos la crisis, junto con la ayuda de España.
¿Brasil condena el armamentismo del cual se acusa a Venezuela ?
Cada país debe ser juez de sus necesidades y su defensa. Yo no veo en Sudamérica una carrera armamentista.
¿Está bien que Condoleezza Rice diga que para hablar con Venezuela no necesita de intermediarios?
Es positivo, así deben ser las relaciones entre países.
¿Por qué es importante que Ecuador tenga un aeropuerto en el Tena? Brasil ha sido el impulsor de esta obra...
Yo no sé por qué es importante esta terminal. La decisión de construirla fue de Ecuador no de Brasil...
¿Gutiérrez dijo que se lo analizó desde el punto de vista de la integración del eje multimodal Manta-Manaos?
Siempre hemos apoyado cualquier obra que priorice la integración regional. Ahora, si hay otros usos que estén previstos dentro de esas obras...
¿Un aeropuerto en esa zona va ayudar a esa integración?
Yo no puedo juzgar aquello.