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Discurso del Ministro Mauro Vieira con ocasión de la Firma del Acuerdo Brasil-Malawi de Cooperación y Facilitación de Inversiones (ACFI) – Brasília, 25 de junio del 2015
Es con gran satisfacción que firmo el Acuerdo de Cooperación y Facilitación de Inversiones con Malawi, que ejemplifica la actuación del Gobierno brasileño en auxilio a la internacionalización de las empresas brasileñas. El ACFI es un resultado concreto de nuestra diplomacia de resultados y busca incentivar la inversión entre Brasil y Malawi a través del establecimiento de un mecanismo intergubernamental bilateral para que se hagan conocer las oportunidades de negocios, para el intercambio de informaciones y para la prevención de controversias.
El apoyo a empresas nacionales y a la promoción de exportaciones de bienes y servicios es una atribución de la diplomacia brasileña desde sus inicios. Empresas brasileñas están involucradas en proyecto de gran importancia que atraviesa a Malawi y Mozambique. El proyecto del Camino de Desarrollo de Nacala incluye la construcción de un ferrocarril que unirá la Mina de Carbón de Moatize, explotada por VALE, a la Bahía de Nacala, donde será construido un puerto marítimo de aguas profundas. La conexión ferroviaria atravesará a Malawi y deberá transportar 18 millones de toneladas de carbón por año. El valor total de las inversiones en logística es estimado en USD 4,4 mil millones de dólares. El ACFI fue concebido para auxiliar a empresas brasileñas en proyectos como ese, que traen beneficios concretos para las poblaciones de los países que reciben inversiones brasileñas, así como fortalecen nuestras compañías, para mejor competir internacionalmente.
La importancia de las inversiones extranjeras y la progresiva internacionalización de las empresas brasileñas trajeron la cuestión de los acuerdos sobre inversiones de nuevo a la actualidad en Brasil. Fue necesario, no obstante, evitar a los problemas de los acuerdos tradicionales y buscar un modelo que realmente promoviera las inversiones. El modelo brasileño parte de la concepción de largo plazo de que los Estados deben cooperar para auxiliar a la creación y expansión de inversiones recíprocas. Ese nuevo esfuerzo negociador forma parte de una diplomacia económica activa y agresiva. Se trata de una herramienta indispensable de apoyo al inversor brasileño, de incremento de la competitividad de la economía nacional y, en último análisis, de desarrollo y mayor bienestar para el pueblo brasileño.