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Discurso del Ministro de las RREE en el Debate Abierto del Consejo de Seguridad sobre la cooperación entre la NNUU y las organizaciones regionales y subregionales en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales – 6 de agosto del 2013
Señora Presidenta,
Tengo el honor de transmitir a Vuestra Excelencia los saludos fraternos de la Presidenta Dilma Rousseff. El Gobierno brasileño le desea pleno éxito a la presidencia argentina del Consejo de Seguridad en este mes de agosto.
Agradezco las intervenciones de los representantes de las diversas organizaciones regionales y subregionales, en especial los discursos realizados en nombre de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Señora Presidenta,
Usted ha hecho mi tarea más fácil al mencionar la interceptación de comunicaciones y las acciones de espionaje en nuestra región, que forman parte de prácticas que atentan contra las soberanías, en perjuicio de las relaciones entre las naciones, y que constituyen una violación a los derechos humanos, en particular al derecho a la privacidad y al derecho a la información de nuestros ciudadanos y ciudadanas.
Los Cancilleres de los Estados Parte del MERCOSUR – Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela y Bolivia, en la calidad de miembro asociado – realizamos ayer, día 5 de agosto, gestión ante el Secretario General de la ONU para transmitirle la posición adoptada en Montevideo por los Jefes de Estado de Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela al respecto y cumplir con su decisión. Asimismo, el asunto será presentado a diversas instancias de las Naciones Unidas, incluso a este Consejo de Seguridad (A/67/946). Se trata de una cuestión grave, con un profundo impacto sobre el sistema internacional. Brasil se está coordinando con países que mantienen preocupaciones semejantes en beneficio de un orden internacional que respete la soberanía de los Estados y los derechos humanos.
Felicito la oportuna declaración del 12 de julio pasado, del Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay, de que “programas de monitoreo sin mecanismos adecuados para garantizar el derecho a la privacidad pueden impactar negativamente en el goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales”. Pillay citó con propiedad el Artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Artículo 17 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, que establecen que nadie puede sufrir interferencias arbitrarias en su privacidad, familia, casa o correspondencia, y que todos tienen el derecho a la protección de la ley contra tales interferencias y ataques.
Brasil también se asocia al reiterado apelo de Navi Pillay, en diversos foros, de que los esfuerzos de combate al terrorismo deben necesariamente respetar los derechos humanos y el derecho internacional. Su posición, a propósito, ha sido incorporada por la decisión de los Jefes de Estado del Mercosur y a la Declaración Presidencial adoptada por ese Consejo esta mañana.
Señora Presidenta,
Quisiera felicitar la oportuna iniciativa de la República Argentina de realizar este Debate Abierto, el cual comprende distintas dimensiones sobre la articulación entre lo regional y lo multilateral de las Naciones Unidas. Prevista en la Carta de las Naciones Unidas, en su capítulo VIII, esa articulación ya ocurre en todo el mundo, en diferentes formas e intensidades, incluso en regiones de paz, democracia y cooperación como la América del Sur.
En este contexto, debo decir que la UNASUR ha contribuido significativamente a promover los ideales y los propósitos de las Naciones Unidas. El Consejo de Defensa Sudamericano estableció un espacio innovador de coordinación y cooperación entre los países sudamericanos en materia de paz y seguridad, incluso por medio de una mayor transparencia en gastos militares.
A su vez, la CARICOM y los países latinoamericanos hemos apoyado de forma decisiva los esfuerzos de las Naciones Unidas en la estabilización de Haití, único país de las Américas en el que hay una operación de mantenimiento de la paz de la ONU.
La CELAC constituye un nuevo mecanismo de concertación política y de integración que reúne a los 33 países de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. Tiene como uno de sus objetivos centrales el de consolidar la América Latina y el Caribe como un espacio de diálogo, cooperación, integración y paz. En este sentido, cabe recordar el inequívoco apoyo de la CELAC al legítimo pleito de la República Argentina de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Los Estados Miembros de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS) hemos abogado por un Atlántico Sur libre de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva. Buscamos así acercar las dos márgenes del Atlántico Sur, que son regiones libres de armas nucleares por medio de los Tratados de Pelindaba, en África, y de Tlatelolco, en América Latina y el Caribe. Incentivamos otras regiones a juntarse a esa agenda y esperamos el más pronto posible la convocatoria de una conferéncia para el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en el Oriente Medio.
Señora Presidenta,
El Capítulo VIII de la Carta nos enseña que, antes de recurrir al Consejo de Seguridad, los Estados Miembros debemos esforzarnos para tratar de resolver pacíficamente las controversias por medio de acuerdos, agencias o mecanismos regionales. No hay cuestión más delicada en la articulación entre las esferas regional y multilateral de las Naciones Unidas que la cuestión de la aplicación de sanciones y del uso de la fuerza. Han ocurrido, hasta un pasado reciente, intervenciones unilaterales, incompatibles con un orden internacional de paz, cooperación y solidaridad, fundado en el Derecho Internacional. Es con ese espíritu que, en el nuevo orden mundial que toma forma, Brasil ha defendido el establecimiento de una multipolaridad de la cooperación, sin unilateralismos, sin excepcionalismos. Un orden que favorezca el perfeccionamiento del multilateralismo y la búsqueda de soluciones pacíficas a los retos enfrentados por este Consejo, en respecto al derecho internacional.
No puedo dejar de mencionar, en este contexto, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), alianza defensiva cuyas actividades no parecen ubicarse claramente bajo el Capítulo VIII de la Carta de la ONU, y que se ha valido de conceptos y estrategias que suscitan cuestiones problemáticas y sensibles, en términos de articulación entre lo regional y el sistema ONU. Nos preocupa que históricamente dirigentes de la OTAN y de países miembros hayan considerado que la OTAN no requiere necesariamente de una autorización explícita del Consejo de Seguridad para recurrir a la coerción. Nos preocupa también que la OTAN haya interpretado libremente mandatos para acciones de promoción de la paz y la seguridad internacionales otorgados por este Consejo de Seguridad. Como ha defendido Brasil – entre otros en el documento S/2011/701, sobre la Responsabilidad al Proteger -- el Consejo de Seguridad necesita disponer de medios institucionales de monitoreo del cumplimiento adecuado de los mandatos.
Nos preocupa además que la OTAN esté buscando establecer socios fuera de su área de actuación, mucho más allá del Atlántico Norte, incluso en regiones de paz, democracia e inclusión social y que no admiten la existencia en su territorio de armas de destrucción masiva.
Sería extremamente grave para el futuro de la articulación entre las esferas de paz regionales y globales, conforme previstas por la ONU, que grupos de países empiecen a definir unilateralmente su esfera de actuación para más allá de los territorios de sus miembros.
Señora Presidenta,
No quiero dejar de resaltar la importante cooperación existente entre las Naciones Unidas y la Unión Africana. Por medio de su refinada arquitectura de paz y seguridad, la Unión Africana ha contribuido a prevenir y resolver satisfactoriamente tensiones y conflictos en el continente africano, como en los casos recientes de Sudán y Somalia. Brasil ha defendido sistemáticamente soluciones africanas para los problemas africanos. En ese espíritu, la Presidenta Dilma Rousseff participó en Adis Abeba de las celebraciones de los 50 años de la Unión Africana, en manifestación del compromiso brasileño con el estrechamiento de nuestras relaciones con el continente africano.
Brasil acoge el compromiso político del Secretário-General, de la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos y de los países vecinos con la implementación del Marco de Paz, Seguridad y Cooperación para la República Democrática del Congo y región. Estamos seguros que, bajo el liderazgo del General brasileño Carlos Alberto Santos Cruz, la MONUSCO desempeñará su papel en la protección de civiles. El componente militar debe, sin embargo, ser visto como una herramienta en apoyo a una estrategia política y, como mencionado por la Enviada Especial Mary Robinson, "una parte de un enfoque más amplio que abarca seguridad y desarollo".
En el caso de Guinea Bissau, acogemos el énfasis del Consejo de Seguridad en la importancia de que todos los actores involucrados en los esfuerzos de mediación hablen con una sola voz. La comunidad internacional debe evitar eventuales discrepancias entre las posiciones de grupos regionales y subregionales más cercanos a un conflicto o una determinada situación y aquellas posiciones de otras entidades geográficamente más amplias. La armonización de mensajes y posturas entre organismos regionales y el enfoque multilateral en el ámbito de las Naciones Unidas refuerza la acción internacional por la paz. Inversamente, las diferencias debilitan nuestros esfuerzos de paz.
Señora Presidenta,
El Gobierno brasileño sigue profundamente preocupado con la violencia en Siria y apoya con firmeza el trabajo del Enviado Especial de la ONU y de la Liga de Estados Árabes (LEA), Lakdar Brahimi. El trabajo de Brahimi sintetiza de forma especial las posibilidades de una articulación entre lo regional y lo multilateral en el ámbito de las relaciones internacionales.
No podemos dejar de tomar nota de las palabras del Presidente de la Comisión Internacional de Investigación del Consejo de Derechos Humanos, Paulo Sergio Pinheiro, ante la Asamblea General de la ONU, el 29 de julio pasado, según las cuales “no hay una solución militar para el conflicto sirio” y “aquellos que les proveen armas a las partes combatientes no están favoreciendo la victoria, sino una ilusión de victoria”. Paulo Sergio Pinheiro recalcó, en la ocasión, que se trata de una “ilusión peligrosa e irresponsable ya que permite que la guerra perdure indefinidamente” y “abre la puerta a un mayor sufrimiento humano y a una crisis en toda una región”.
Como ha sido reiterado en varias ocasiones, incluso en este Consejo, el 23 de julio pasado, Brasil defiende la convocación y está listo para contribuir a una nueva Conferencia de Ginebra, tan pronto sea posible, de manera que promueva un proceso político inclusivo, liderado por los sirios, que lleve a una transición que corresponda a las aspiraciones legítimas del pueblo sirio.
Señora Presidenta,
Brasil considera fundamental revertir el impasse y la parálisis que han caracterizado el proceso de paz entre palestinos e israelíes. Se trata de una lamentable situación en la que ni mecanismos regionales ni las Naciones Unidas, han obtenido resultados tangibles. El mecanismo plurilateral declaradamente con responsabilidad sobre la materia, el Cuarteto, ha sido inoperante. Reitero que el Gobierno brasileño considera fundamental un Consejo de Seguridad que asuma plenamente sus funciones y no delegue sus atribuciones a terceros, a menos que eso se traduzca en resultados mensurables para la promoción de la paz.
El Gobierno brasileño apoya los esfuerzos de mediación llevados a cabo por el Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, y acoge con satisfacción el anuncio de la retomada de las negociaciones entre palestinos e israelíes, con miras a llegar en 9 meses a un acuerdo amplio de paz, el cual debe culminar con un Estado palestino independiente. Felicita la decisión de Israel de liberar a 104 palestinos de sus prisiones y espera que el gesto contribuya a la esperada concretización de la solución de dos Estados, en base a sus fronteras de 1967.
Señora Presidenta,
Permítame felicitar, nuevamente, la iniciativa argentina de promover este debate. Oportunidades de discutir temas directamente relacionados a la esencia del mandato del Consejo de Seguridad son importantes, y no solamente para contribuir a la actualización constante de la orientación política y de los métodos y del trabajo del Consejo; también nos permiten subrayar la importancia de marcar nuestros esfuerzos de promoción de la paz por la estrecha observancia de la Carta y de las resoluciones del Consejo; traen a colación también la necesidad de perfeccionar de modo permanente nuestra coordinación para lograr que el Consejo esté en plena sintonía con la realidad contemporánea, incluso en lo que atañe a su composición.
En ese sentido, Brasil gustaría de subrayar el párrafo de la Declaración Presidencial adoptada hoy que afirma que " El Consejo alienta además a intensificar la cooperación entre las Naciones Unidas y las organizaciones y los acuerdos regionales y subregionales a fin de fomentar un diálogo mundial para promover la tolerancia, la paz y una mejor comprensión entre los distintos países, culturas y civilizaciones".
Muchas gracias.