Notícias
Discurso del Embajador Antonio de Aguiar Patriota en la ceremonia de posesión del Ministro de Estado de Relaciones Exteriores - Brasilia, 28 de agosto de 2013
Publicado en
28/08/2013 21:02
Actualizado en
29/06/2023 11:28
No hay honor más grande para un diplomático de carrera que servir como Canciller de la República. Estaré eternamente agradecido a Vuestra Excelencia por la oportunidad que me fue ofrecida de trabajar por el Brasil en un momento en que nuestro extraordinario País asoma como uno de los principales actores del Siglo XXI.
De Vuestra Excelencia, tuve la satisfacción de recibir siempre orientaciones precisas y equilibradas, que a lo largo de mi gestión al frente del Itamaraty inspiraron a nuestra diplomacia a perfeccionarse y a elevar la calidad de su actuación en la formulación e implementación de la política externa brasileña.
Agradezco igualmente Vuestra Excelencia por la nueva oportunidad que me ha ofrecido al designarme Jefe de la Misión de Brasil ante las Naciones Unidas. Se trata de un área que me remite al origen de mi carrera diplomática, cuando empecé como un joven Tercer Secretario en la División de las Naciones Unidas.
Para reemplazarme en las funciones de Ministro de Relaciones Exteriores, no podría haber mejor decisión que el Embajador Luiz Alberto Figueiredo Machado, amigo y compañero desde que compartimos la misma sala en 1981.
El Embajador Figueiredo posee uno de los currículos de realizaciones más expresivos entre los diplomáticos de nuestra generación, particularmente en el área en la que Brasil ejerce un liderazgo indiscutible en el plano internacional, en los temas ambientales, climáticos, y de desarrollo sustentable.
Tal vez más simple sea decir que Luiz Alberto Figueiredo es el diplomático que produjo “El Futuro que Queremos” en la Conferencia Río+20.
En esta oportunidad, no puedo dejar de manifestar mi más profundo agradecimiento a la cooperación que recibí en mi gestión por parte de los demás Ministros de Estado.
El Itamaraty, debido a la índole de sus actividades, ejerce sus funciones en estrecha coordinación con los demás Ministerios y Organismos de Gobierno, siempre con el
Señora Presidenta,
Vuestra Excelencia está construyendo un País capaz de erradicar la pobreza extrema, de distribuir la riqueza de manera inclusiva, de crecer de manera sostenida y desarrollarse en la sostenibilidad, en un ambiente de democracia, pluralidad y respeto a los derechos humanos, atentos a la voz de las calles.
Brasil es un País que refleja en su política externa los mismos valores y las mismas prioridades que lo movilizan en el ámbito nacional.
La política externa del Gobierno de Vuestra Excelencia fue construida sobre las bases sólidas heredadas del período 2003-2010. La plataforma de inserción del Brasil, forjada en la última década, se consolidó y se actualizó en su Gobierno.
La profundización de la integración regional se ha hecho acompañar de la ampliación y la dinamización de las relaciones con un número cada vez mayor de socios en materia de comercio, inversiones, ciencia, tecnología e innovación. La contribución activa a los grandes debates políticos y conceptuales ha ido acompañada por el avance verdaderamente universal de la diplomacia brasileña.
De enero de 2011 a julio de 2013, Vuestra Excelencia ha realizado 37 viajes al exterior. En el mismo período, Brasil recibió 48 visitas de Jefes de Estado y de Gobierno extranjeros. Como Ministro de Relaciones Exteriores, hasta julio de 2013, participé de más de 180 actividades en el exterior, entre visitas bilaterales, eventos multilaterales y acompañamiento a Vuestra Excelencia. Durante los últimos dos años y medio, Brasil fue visitado por Cancilleres extranjeros en 91 ocasiones.
Son números contundentes que expresan el nuevo nivel de la inserción internacional del Brasil. Es también reflejo de ese nivel el hecho de haber conquistado importantes posiciones internacionales en entidades como la Organización Mundial del Comercio y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
En ese contexto, me permito expresar mi especial satisfacción con el hecho de que, durante mi gestión, Brasil venció todas las elecciones internacionales que disputó.
Señora Presidenta,
El perfeccionamiento de las acciones de la democracia involucra una creciente apertura del Gobierno a la contribución de la sociedad civil. Con ese espíritu, el Itamaraty viene adoptando iniciativas específicas que apuntan a una democracia más abierta a la interacción con la sociedad. El Ministerio de Relaciones Exteriores quiere sistematizar esa interacción de manera permanente e institucional.
Durante mi gestión al frente del Ministerio de relaciones Exteriores, concurrí regularmente a audiencias públicas en las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados y del Senado Federal. Esas ocasiones me permitieron presentar hechos y compartir análisis sobre las esferas de actuación del Itamaraty.
En mis contactos con el Parlamento y la sociedad civil, me guié siempre por el compromiso con la transparencia. No se evitó ningún asunto, por más sensible que fuera, incluso aquellos relacionados a la situación del Senador boliviano Roger Pinto Molina.
El Gobierno brasileño ofreció protección al Senador Roger Pinto en estricto cumplimiento de sus obligaciones establecidas en la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático.
El accionar independiente de un funcionario en La Paz, en un tema de gran sensibilidad y sin instrucciones, representa una conducta que no puede volver a ocurrir. Por fuerza de nuestro trabajo, la diplomacia brasileña conquistó respetabilidad y credibilidad. Estoy seguro de que seguirá siendo así.
A los funcionarios del Itamaraty, en el Brasil y en el exterior, que pautan su actuación por un elevado grado de responsabilidad y ética profesional, deseo dirigir, por intermedio del Secretario General, el Embajador Eduardo dos Santos, mi más profundo agradecimiento. A ellos les rindo mi homenaje en este momento.
Quiero hacer, por fin, una referencia a los jóvenes brasileños que ven en la diplomacia una opción profesional de valor. Ayer mismo, recibí un e-mail de un estudiante de 15 años, que me conmovió mucho, que decía que su mayor sueño es servir al Brasil en el exterior. A todos ustedes, quiero transmitir mi entusiasmo para que se asocien a nuestro trabajo, unidos por la confianza que nutrimos en la grandeza de esta Patria y en la capacidad del Brasil de vivir la paz y la prosperidad y privilegiar el diálogo entre las naciones.
Muchas gracias.
De Vuestra Excelencia, tuve la satisfacción de recibir siempre orientaciones precisas y equilibradas, que a lo largo de mi gestión al frente del Itamaraty inspiraron a nuestra diplomacia a perfeccionarse y a elevar la calidad de su actuación en la formulación e implementación de la política externa brasileña.
Agradezco igualmente Vuestra Excelencia por la nueva oportunidad que me ha ofrecido al designarme Jefe de la Misión de Brasil ante las Naciones Unidas. Se trata de un área que me remite al origen de mi carrera diplomática, cuando empecé como un joven Tercer Secretario en la División de las Naciones Unidas.
Para reemplazarme en las funciones de Ministro de Relaciones Exteriores, no podría haber mejor decisión que el Embajador Luiz Alberto Figueiredo Machado, amigo y compañero desde que compartimos la misma sala en 1981.
El Embajador Figueiredo posee uno de los currículos de realizaciones más expresivos entre los diplomáticos de nuestra generación, particularmente en el área en la que Brasil ejerce un liderazgo indiscutible en el plano internacional, en los temas ambientales, climáticos, y de desarrollo sustentable.
Tal vez más simple sea decir que Luiz Alberto Figueiredo es el diplomático que produjo “El Futuro que Queremos” en la Conferencia Río+20.
En esta oportunidad, no puedo dejar de manifestar mi más profundo agradecimiento a la cooperación que recibí en mi gestión por parte de los demás Ministros de Estado.
El Itamaraty, debido a la índole de sus actividades, ejerce sus funciones en estrecha coordinación con los demás Ministerios y Organismos de Gobierno, siempre con el
objetivo compartido de buscar la eficiencia gubernamental en la defensa de los intereses nacionales.
Señora Presidenta,
Vuestra Excelencia está construyendo un País capaz de erradicar la pobreza extrema, de distribuir la riqueza de manera inclusiva, de crecer de manera sostenida y desarrollarse en la sostenibilidad, en un ambiente de democracia, pluralidad y respeto a los derechos humanos, atentos a la voz de las calles.
Brasil es un País que refleja en su política externa los mismos valores y las mismas prioridades que lo movilizan en el ámbito nacional.
La política externa del Gobierno de Vuestra Excelencia fue construida sobre las bases sólidas heredadas del período 2003-2010. La plataforma de inserción del Brasil, forjada en la última década, se consolidó y se actualizó en su Gobierno.
La profundización de la integración regional se ha hecho acompañar de la ampliación y la dinamización de las relaciones con un número cada vez mayor de socios en materia de comercio, inversiones, ciencia, tecnología e innovación. La contribución activa a los grandes debates políticos y conceptuales ha ido acompañada por el avance verdaderamente universal de la diplomacia brasileña.
De enero de 2011 a julio de 2013, Vuestra Excelencia ha realizado 37 viajes al exterior. En el mismo período, Brasil recibió 48 visitas de Jefes de Estado y de Gobierno extranjeros. Como Ministro de Relaciones Exteriores, hasta julio de 2013, participé de más de 180 actividades en el exterior, entre visitas bilaterales, eventos multilaterales y acompañamiento a Vuestra Excelencia. Durante los últimos dos años y medio, Brasil fue visitado por Cancilleres extranjeros en 91 ocasiones.
Son números contundentes que expresan el nuevo nivel de la inserción internacional del Brasil. Es también reflejo de ese nivel el hecho de haber conquistado importantes posiciones internacionales en entidades como la Organización Mundial del Comercio y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
En ese contexto, me permito expresar mi especial satisfacción con el hecho de que, durante mi gestión, Brasil venció todas las elecciones internacionales que disputó.
Señora Presidenta,
El perfeccionamiento de las acciones de la democracia involucra una creciente apertura del Gobierno a la contribución de la sociedad civil. Con ese espíritu, el Itamaraty viene adoptando iniciativas específicas que apuntan a una democracia más abierta a la interacción con la sociedad. El Ministerio de Relaciones Exteriores quiere sistematizar esa interacción de manera permanente e institucional.
Durante mi gestión al frente del Ministerio de relaciones Exteriores, concurrí regularmente a audiencias públicas en las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados y del Senado Federal. Esas ocasiones me permitieron presentar hechos y compartir análisis sobre las esferas de actuación del Itamaraty.
En mis contactos con el Parlamento y la sociedad civil, me guié siempre por el compromiso con la transparencia. No se evitó ningún asunto, por más sensible que fuera, incluso aquellos relacionados a la situación del Senador boliviano Roger Pinto Molina.
El Gobierno brasileño ofreció protección al Senador Roger Pinto en estricto cumplimiento de sus obligaciones establecidas en la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático.
Durante el período en el que el Senador estuvo asilado en la Embajada de Brasil en La Paz, el Gobierno brasileño actuó siempre en respeto a la soberanía boliviana, sin dejar de buscar – por intermedio del mecanismo específico que se reunió diversas veces a lo largo de los últimos 5 meses – una solución negociada y jurídicamente sólida que garantizara el tránsito seguro del Senador al territorio brasileño.
El accionar independiente de un funcionario en La Paz, en un tema de gran sensibilidad y sin instrucciones, representa una conducta que no puede volver a ocurrir. Por fuerza de nuestro trabajo, la diplomacia brasileña conquistó respetabilidad y credibilidad. Estoy seguro de que seguirá siendo así.
A los funcionarios del Itamaraty, en el Brasil y en el exterior, que pautan su actuación por un elevado grado de responsabilidad y ética profesional, deseo dirigir, por intermedio del Secretario General, el Embajador Eduardo dos Santos, mi más profundo agradecimiento. A ellos les rindo mi homenaje en este momento.
Quiero hacer, por fin, una referencia a los jóvenes brasileños que ven en la diplomacia una opción profesional de valor. Ayer mismo, recibí un e-mail de un estudiante de 15 años, que me conmovió mucho, que decía que su mayor sueño es servir al Brasil en el exterior. A todos ustedes, quiero transmitir mi entusiasmo para que se asocien a nuestro trabajo, unidos por la confianza que nutrimos en la grandeza de esta Patria y en la capacidad del Brasil de vivir la paz y la prosperidad y privilegiar el diálogo entre las naciones.
Muchas gracias.