Declaración del presidente Lula a la prensa con motivo de la visita de Estado del presidente de Panamá
Mi estimado amigo José Raúl Mulino, presidente de la República de Panamá. Compañeros ministros y ministras que acompañan a la delegación del presidente Mulino. Compañeros y compañeras de Brasil que participan en esta reunión.
Voy a empezar contándoles una historia. En 2008, estábamos reunidos con muchos empresarios brasileños y panameños en Ciudad de Panamá cuando nos llegó la noticia de la crisis de las hipotecas subprime [préstamos/hipotecas de alto riesgo] en Estados Unidos.
Simplemente, nuestra reunión terminó porque muchos empresarios presentes tenían inversiones en Estados Unidos y, en mi opinión, todos pensaron que el mundo se había acabado con la crisis de las hipotecas subprime. El hecho concreto es que, desde entonces, las relaciones de Brasil y Panamá se han vuelto muy, muy difíciles. El último presidente de la República de Panamá que estuvo en Brasil fue en 2008.
Por lo tanto, hace mucho tiempo, prácticamente 17 años, que no hay reuniones ni visitas de presidentes de Estado. Y eso es muy negativo, ya que dificulta el crecimiento de las relaciones políticas, académicas, científicas y tecnológicas, así como de las relaciones comerciales y empresariales. La visita del presidente Mulino a Brasil marca, en realidad, el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre Brasil y Panamá.
El presidente Mulino sabe perfectamente que defiendo la relación entre ambos países en todos los ámbitos, desde el cultural hasta el político, pasando por el comercial y el empresarial. Debe ser una relación de doble sentido, en la que todos ganen, todos puedan emprender y todos estén satisfechos. No puede haber una relación en la que un país tenga un déficit comercial muy grande con el otro, porque eso crea muchas dificultades, incluso a nivel interno, en el Congreso Nacional y entre los empresarios de cada país.
Por eso, quiero expresar mi más sincero agradecimiento al presidente Mulino por su visita a Brasil. Espero que podamos vernos en la COP30, que se celebrará en la ciudad de Belém, en el estado de Pará, y que podamos convertirla en la COP de la verdad. En esta COP debemos saber quiénes están realmente preocupados por la cuestión climática.
Si los gobernantes creen o no en lo que dice la ciencia sobre lo que está pasando en el mundo. Si lo hacemos, tendremos que cambiar nuestro comportamiento en muchas cosas. Si no lo hacemos, pasaremos a la historia como los únicos animales capaces de destruir nuestro hábitat natural: el planeta Tierra.
Por eso, presidente Mulino, quiero agradecerle enormemente no solo su presencia, sino también la de la nutrida delegación de Panamá.
Para mí es un gran honor recibir en Brasilia al presidente de Panamá, José Raúl Mulino, acompañado de una destacada comitiva empresarial.
Hoy estrechamos los lazos de cooperación y amistad entre dos países democráticos, multiculturales y con una rica biodiversidad.
Estamos fortaleciendo los vínculos entre la mayor economía y el principal centro logístico de América Latina y el Caribe.
Reafirmamos nuestro compromiso con el multilateralismo, el desarrollo sostenible y la integración regional.
Esto es especialmente importante en un momento tan crítico como el que atraviesa la región en su historia.
Los intentos de restaurar antiguas hegemonías ponen en jaque la libertad y la autodeterminación de nuestros pueblos.
Las amenazas de injerencia ponen en peligro las instituciones democráticas y obstaculizan la construcción de un continente integrado, desarrollado y autónomo.
El comercio internacional se utiliza como instrumento de coacción y chantaje.
La frase "quien siembra banderas, cosecha soberanía", que marcó la resistencia panameña en el siglo XX, sigue tan vigente como entonces.
Brasil apoya plenamente la soberanía de Panamá sobre el Canal, que se conquistó tras décadas de lucha.
Desde hace más de 25 años, el país administra este corredor marítimo con eficiencia y respeto a la neutralidad, garantizando un tránsito seguro a buques de todos los orígenes. Por ello, hemos decidido sumarnos al tratado relativo a la neutralidad permanente y al funcionamiento del Canal de Panamá, que ya han suscrito más de 140 países.
El acuerdo firmado entre el Ministerio de Puertos y Aeropuertos y la Autoridad del Canal optimizará las exportaciones brasileñas y modernizará el funcionamiento de nuestros puertos.
Panamá también nos conecta con el mundo por vía aérea.
Copa Airlines opera más de 80 vuelos semanales desde Brasil.
Panamá es nuestro principal socio comercial en América Central y el primer país de la región en asociarse al MERCOSUR.
Apoyamos la adhesión de Panamá al FONPLATA, un banco que ha desempeñado un papel destacado en proyectos de integración en el Cono Sur.
Con el fin de potenciar las complementariedades económicas, hemos dado instrucciones a nuestros equipos para que avancen en las negociaciones de un acuerdo comercial y de promoción de inversiones.
Felicité al presidente Mulino por la adquisición de cuatro aviones Super Tucano a la Empresa Brasileña de Aeronáutica (EMBRAER).
Se trata de aeronaves de alta tecnología que fortalecerán las actividades de monitoreo y vigilancia del Servicio Nacional Aeronaval de Panamá.
Además, la Fundación Oswaldo Cruz (FIOCRUZ) aumentará la capacidad de producción de vacunas de Panamá y contribuirá a la creación de un polo farmacéutico regional.
Amigas y amigos,
Brasil y Panamá defienden el multilateralismo y la solución pacífica de las controversias.
Le deseé al presidente Mulino que tenga éxito en su actual mandato como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Como representante de América Latina y el Caribe en este órgano, Panamá puede contar con el apoyo de Brasil en su misión de preservar la región como zona de paz y libre de armas nucleares.
La lucha contra la delincuencia organizada no puede servir de pretexto para realizar amenazas ilegales de uso de la fuerza que violen la Carta de las Naciones Unidas.
Hablamos sobre la importancia de que la ONU brinde mayor apoyo y financiamiento a la Misión de Seguridad en Haití.
Al igual que Brasil, Panamá es una nación en desarrollo rica en ecosistemas marinos y bosques tropicales.
En la Cumbre de los Océanos, celebrada en junio, defendí que la Organización Marítima Internacional se marcara como objetivo reducir a cero las emisiones de carbono en la navegación para 2050.
Felicito a Panamá por las inversiones que está realizando a favor de la descarbonización del Canal y del transporte marítimo.
Me complace que Panamá se haya adherido a la Alianza Global de Biocombustibles y al programa nacional de mezcla de etanol con gasolina, lo que abre nuevas vías de cooperación e inversiones bilaterales.
Brasil está listo para compartir su amplia experiencia en la producción de energías renovables.
A pesar de ser uno de los pocos países que absorben más gases de efecto invernadero de los que emiten, Panamá está sufriendo las consecuencias del aumento del nivel del mar en su territorio.
El desplazamiento del pueblo indígena Guna de su archipiélago ancestral es un ejemplo concreto de injusticia climática.
Tanto los brasileños como los panameños son los responsables de la gran biodiversidad de la zona y merecen ser remunerados por los servicios ambientales que prestan al planeta.
Por eso, animé al presidente Mulino a que se sumara al Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), que presentaremos en la COP30.
Como he dicho, esta será la COP de la verdad, la COP del cambio, nuestra última oportunidad para evitar una ruptura irreversible del clima global.
Reitero mi invitación al presidente para que asista a Belém, porque, como dije al principio, esta COP será definitiva para responsabilizar a quienes quieren defender nuestro planeta.
Muchas gracias.