Declaración del presidente Lula a la prensa y rueda de prensa en Nueva Delhi con motivo de la visita de Estado a la India
Buenos días a todos y todas.
Quisiera comenzar esta entrevista diciéndoles que ayer me sorprendieron tanto en la cena como en el almuerzo. No sé si los periodistas brasileños lo recuerdan, pero cuando el primer ministro Modi (Narendra) visitó Brasil el año pasado, investigamos cuál era su canción favorita y fuimos a São Paulo en busca de una cantante que interpretara esa canción. Así que le preparamos una sorpresa en la recepción, en el Palacio de Alvorada, y se notaba que estaba emocionado con la canción que habíamos elegido para él. Ya había hecho lo mismo con Xi Jinping (presidente de la República Popular China).
Cuando Xi Jinping visitó Brasil, investigamos cuál era su canción favorita y, casualmente, resulta que era una canción que su mujer le cantaba. Así que contratamos a una cantante para que se la cantara. Ayer me llevé una sorpresa, porque durante el almuerzo empezó a sonar una canción y me di cuenta de que tenía algo que ver con nosotros: era “Disparada” [(1966) un clásico de la Música Popular Brasileña que combina sonoridades rurales con crítica social y marcó un hito en los festivales de la época].
Entonces, el grupo tocó “Disparada”; después, otra canción de Zeca Pagodinho, “Deixa a vida me levar”; luego, cantaron “Disparada” y, por último, “Asa branca”. Por la noche, para mi sorpresa, en la cena ofrecida por la presidenta, cantaron “Sem Medo de Ser Feliz”, la famosa canción de la campaña de 1989. Me emocioné, sinceramente, porque no la recordaba; no imaginaba que ellos hubieran recordado la buena acogida que les dimos.
Y entonces él decidió devolverme el gesto. Y fue muy, muy importante. Algunos ministros se emocionaron, cantaron; algunos se la sabían, otros no, y a los que no se la sabían, voy a hacer como si la supieran.
Voy a hacer como si, en una escala del 1 al 10, quien se la sabía obtiene un 10, y quien no, corre el riesgo de sacar un 1,5 o un 2,5. Bueno, dicho esto, estamos cerrando un ciclo de viajes internacionales que formaba parte de nuestra estrategia en este tercer mandato. Recuperar la imagen y el poder de negociación que Brasil había conquistado en el mundo, que luego tuvo un interregno, y ustedes saben por qué, y que decidimos recuperar la imagen de Brasil ante el mundo.
Y es con gran satisfacción que les anuncio que, en solo tres años y dos meses, hemos conquistado más de 520 nuevos mercados para los productos brasileños. Es más de lo que habíamos logrado en mucho tiempo. Porque siempre prevaleció la idea del Gobierno de que quien quiera, que vaya; quien no quiera, que mande a alguien.
Y cuando queremos algo, vamos tras ello. Mi autorización a los ministros es que viajen e intenten vender aquellos productos brasileños que puedan satisfacer las necesidades del mercado internacional. Y este viaje a la India tiene una característica muy especial.
Fue en la India, en 2005, donde me di cuenta por primera vez de la importancia de las reservas internacionales. En mi primer viaje a este país, la India había acumulado 100 mil millones de dólares en reservas internacionales. Regresé a Brasil convencido de que necesitábamos crear reservas internacionales, un colchón extra para evitar ser vulnerables a los cambios internacionales.
Y conseguimos, por primera vez, pasar de ser deudores del FMI a acreedores del FMI y acumulamos una reserva de 370 mil millones de dólares, que llegó a ser la cuarta reserva internacional entre todos los países del mundo. Hasta hoy, esa reserva es un colchón de mucha seguridad para nuestro país. No creas que no hubo gente con ganas de utilizar esa reserva para muchas cosas, pero creemos que no es necesario utilizar un colchón que está guardado para determinadas situaciones críticas, ¿saben? Sin necesidad.
Asimismo, en 2005, regresé a Brasil y en Brasil celebramos los 100 mil millones de dólares de comercio exterior. Los periodistas que estaban en Brasil recuerdan que colocamos un contenedor en la puerta del Ministerio de Industria y Comercio y permaneció allí durante más de dos meses para demostrar la grandeza de un país que había alcanzado los 100 mil millones de dólares de comercio exterior. Hoy en día, ese comercio ronda los 649 mil millones de dólares y espero que, dentro de algún tiempo, podamos celebrar un billón de dólares en comercio exterior.
Solo hay que creer y seguir trabajando para lograrlo. Pero lo más importante es que, cuando se trata de negociar con la India, no estamos tratando con un colonizador. Cuando se hacen negocios con un país rico o con países acostumbrados a ser colonizadores, hay una especie de autoritarismo en las negociaciones, sin tener en cuenta las particularidades de cada nación y siempre queriendo que prevalezca la ley del más fuerte.
Con la India es diferente. Somos dos necesitados. Nadie es superior a nadie.
La única diferencia es la religiosa y la de idiomas, porque aquí se hablan 40 lenguas, es decir, la verdad es que tenemos muchas similitudes en cuanto a las virtudes y las necesidades. Entonces, cuando te sientas con los empresarios indios, cuando te sientas con el primer ministro Modi, como yo me sentaba con el primer ministro Singh [Manmohan], hay algo muy similar en nuestras necesidades. Y, por lo tanto, es mucho más fácil trabajar, establecer planes de acción, establecer metas, entablar asociaciones entre empresarios indios y brasileños, invitarlos a invertir en Brasil y ofrecerse a invertir en la India.
Es decir, no existe un tono de supremacía, de superioridad, de grandeza. Es la política de los iguales. Esa es la razón por la que siento una gran satisfacción y optimismo.
Es importante recordar que, cuando vine aquí por primera vez, el comercio entre Brasil y la India apenas alcanzaba los dos mil cuatrocientos millones de dólares. Ahora ha llegado a los quince mil quinientos millones, que sigue siendo una cantidad muy pequeña. Es muy poco para dos economías relativamente grandes.
Es muy poco. El presidente Modi y yo coincidimos en que debemos establecer la meta de alcanzar los veinte mil millones para 2030. Quería comunicárselo a la prensa aquí para que lo anote.
Cuando estoy dando una entrevista y veo que nadie está tomando notas, me pregunto: "¿Estoy diciendo algo que no interesa?". A veces pienso que es hora de dejarlo. Así que déjenme decirles algo.
Quiero que tomen nota por lo siguiente, porque le dije al presidente Modi que vamos a llegar a los 30 mil millones en 2030. Es un desafío que se nos ha planteado. Vamos a llegar a los 30 mil millones en 2030 porque el potencial económico de ambos países es muy fuerte.
Y las necesidades de la Nueva Industria Brasil son aún mayores, sobre todo en el ámbito de la salud. Salimos de aquí con siete acuerdos en este ámbito. Siete acuerdos.
Porque hay algo que es importante que la prensa brasileña entienda: el SUS le ofrece a Brasil la oportunidad de convertirse en uno de los mercados consumidores más extraordinarios, no solo de medicamentos, sino también de equipos modernos para diagnosticar y detectar nuevas enfermedades. Y la Nueva Industria Brasil tiene en la salud uno de sus principales pilares. Es ahí donde vamos a actuar, para ofrecerle al pueblo pobre de Brasil, a los más humildes y a todos los que lo quieran, la mejor política de salud, gratuita, en un país con más de 100 millones de habitantes.
La novedad es que el año pasado alcanzamos la cifra récord de 14,7 millones de cirugías electivas. La verdad es que el año pasado pusimos en marcha el programa “Agora Tem Especialistas” (Ahora hay especialistas), una iniciativa extraordinaria en Brasil para modernizar la atención sanitaria de nuestra población. Y todo esto requerirá acuerdos: acuerdos con la India, acuerdos con China, acuerdos con Estados Unidos, acuerdos con los países europeos.
Es decir, no tenemos preferencias comerciales. Brasil tiene intereses comerciales. Y los llevaremos a cabo con quien quiera hacerlo, siempre que sea una política beneficiosa para ambas partes.
Tampoco queremos aplicar una política en la que solo buscamos obtener ventajas. No. Creemos que una buena relación comercial, una buena relación política y una buena relación cultural es aquella en la que se da y se recibe.
Así no hay desequilibrio entre los países. Y, del mismo modo que Brasil está abierto a China, China también lo está a Brasil. No sé si se han dado cuenta, pero hemos traído al gobernador de Bahía (Jerônimo Rodrigues) un tipo muy simpático que parece más indio que brasileño.
Hemos traído al director general de la Policía Federal (Andrei Rodrigues), porque ahora, allá donde vaya, la Policía Federal me seguirá, ya que necesitamos establecer acuerdos, necesitamos enviar agregados de la Policía Federal a otros países, necesitamos establecer acuerdos para combatir el crimen organizado y el narcotráfico. En la medida en que sabemos que el crimen organizado es una cosa, una empresa multinacional, por lo que nuestra Policía Federal necesita construir alianzas con todos los países que tengan interés en luchar junto a nosotros.
Por eso, cuando vaya a Estados Unidos a hablar con el presidente Trump (Donald), llevaremos a nuestra Administración Tributaria Federal de Brasil, a nuestra Policía Federal, a nuestro ministro de Hacienda, a nuestro ministro de Justicia, porque si el Gobierno estadounidense está dispuesto a combatir el narcotráfico y el crimen organizado, nosotros estaremos dispuestos a estar en primera línea para acabar con ello de una vez por todas, e incluso les exigiremos que nos envíen a los delincuentes que se encuentran allí.
Los brasileños que han cometido delitos, que todo el mundo sabe que los han cometido, gente que hacía contrabando de gasolina, que está allí. Que nos los envíen para que podamos demostrar que queremos combatir el crimen organizado con mucha seriedad.
Mi visita a la India marca el inicio de una nueva relación entre Brasil y la India. Puedo decirles que la tendencia natural es mejorar mucho nuestra relación con la India, en todos los aspectos, en todos. Esto incluye inversiones de la India en Brasil, así como la colaboración entre nuestras universidades, entre nuestros ministerios, porque somos los hermanos democráticos más importantes del sur global y tenemos que dar ejemplo. Por eso vuelvo a Brasil muy, muy satisfecho.
Insistí en que Haddad (Fernando, ministro de Hacienda) asistiera a esta reunión. Insistí porque es importante mostrar al mundo el momento que vive Brasil, que a menudo no se conoce al leer la prensa brasileña. Pero es importante que mostremos al mundo que en este momento Brasil está viviendo uno de los mejores momentos económicos de su historia.
No se debe al crecimiento del milagro brasileño del 14 % en 1970. Porque no basta con que crezca el PIB para que el país mejore. El país solo mejorará si se distribuye el crecimiento del PIB.
Y eso es lo que estamos haciendo. Por eso estamos aumentando el salario mínimo. Por eso tenemos la menor inflación acumulada en cuatro años de la historia de Brasil.
Por eso tenemos la mayor población económicamente activa de la historia de Brasil. Por eso tenemos, en este momento, la menor tasa de desempleo de la historia de Brasil. Por eso tenemos, en este momento, el mayor comercio exterior de Brasil.
Es decir, todo está sucediendo tal y como estaba previsto y tal y como hemos trabajado. Porque ha sido gracias a mucho trabajo que hemos conseguido ofrecer a los empresarios internacionales previsibilidad, estabilidad fiscal, estabilidad económica, estabilidad social y estabilidad jurídica. Y hoy estoy seguro de que Brasil es uno de los países con mayor credibilidad a nivel internacional.
Esto solo es posible con mucho trabajo y mucha seriedad. Dicho esto, me alegra cuando Jorge Viana [presidente de la ApexBrasil] viene aquí y habla de la reunión con los empresarios.
Tuve una reunión muy importante con los empresarios. Ya habían hecho uso de la palabra siete ministros antes que yo. Y me reuní con otros empresarios que representan un PIB de un billón de dólares. Me reuní con estas personas para darles la seguridad de que invertir en Brasil es ventajoso, que comprar productos brasileños es ventajoso, que comprar un avión de Embraer es un avión que dará más garantías que otros aviones que se pueden comprar.
Porque si no tenemos el valor de elogiar los productos que fabricamos y competir en el mercado, nunca seremos un país con una economía muy fuerte. Estoy convencido de que Brasil e India darán un salto cualitativo extraordinario en su relación, incluso con la perspectiva de un vuelo directo Nueva Delhi, Johannesburgo, São Paulo o Río de Janeiro. Dicho esto, estimados amigos, les cedo la palabra, recordándoles que el Corinthians ganó al Atlético Paranaense por 1 a 0. Fue muy difícil, pero ganamos.
Estoy a su disposición para responder a sus preguntas. Por favor, hagan solo preguntas que yo sepa responder. Si se trata de algo más difícil, llamaré a mi bancada universitaria para que ellos respondan.
Periodista Sudhi Ranjan Sen, de Bloomberg: Señor presidente, muchas gracias por aceptar nuestras preguntas. Quiero llevarlo de vuelta a Estados Unidos, donde debe viajar pronto. En cuanto a los aranceles, ¿cómo ve el presidente que las grandes economías se están viendo afectadas? Y también la cuestión de los minerales críticos, las tierras raras. ¿Qué tipo de conversación tiene previsto mantener con el presidente Trump [Donald, presidente de los Estados Unidos] en el ámbito de los minerales críticos? Gracias.
Presidente Lula: En realidad, los temas que quiero tratar con el presidente estadounidense son mucho más amplios que los minerales críticos. Tenemos una relación diplomática de 201 años. Es una relación muy sólida.
Nos sorprendió el impacto de los aranceles de Estados Unidos, porque se hizo de una manera totalmente anómala, porque era impensable recibir en Twitter la decisión de un país de gravar a otro. Antes se celebraba una reunión entre los ministros de Hacienda, entre los ministros de Industria y Comercio. No, pero él lo hace por Twitter.
Hemos tomado las decisiones con mucha cautela. Todos ustedes saben que tengo en mente la idea de no tomar ninguna decisión cuando tengo 39 grados de fiebre. Hay que esperar a que pase la fiebre para tomar una decisión. Y creo que hemos tomado las decisiones correctas. Algunas cosas ya habían sido cambiadas por el propio Gobierno estadounidense. Y ahora hemos tenido la decisión de la justicia estadounidense, que ha tomado otra decisión, contraria a la teoría del presidente Trump.
Obviamente, no puedo juzgar la decisión del Tribunal Supremo de un país. No juzgo la de mi país, y mucho menos la de otro país. Pero lo que quiero hablar con Trump es de la relación entre Brasil y Estados Unidos. Somos las dos mayores democracias de América. Somos dos hombres de 80 años. Por lo tanto, no podemos estar jugando a la democracia. Tenemos que tomárnoslo muy en serio.
Le dije por teléfono al presidente Trump: «Tenemos que darnos la mano y mirarnos a los ojos para entender lo que queremos Brasil y Estados Unidos”. Y no hay nada vetado, no hay temas prohibidos en la mesa de negociaciones. Vamos a poner todos los temas sobre la mesa de negociación. Si se trata de combatir el crimen organizado, estamos dispuestos a hacerlo. Si se trata de asociarse con Brasil, de explotar minerales críticos... Siempre que el proceso de transformación se produzca en Brasil, vamos a dialogar.
Lo que no vamos a permitir es que nuestros minerales críticos y nuestras tierras raras se exploten como se explotó el mineral de hierro durante tantos años. Solo extraíamos el mineral y lo exportábamos y luego comprábamos productos manufacturados. ¡No! Ahora queremos transformarlo en Brasil. Por eso hemos creado un Consejo Nacional de Política Mineral dependiente de la Presidencia de la República, para poder tratar esta nueva riqueza que se presenta en un momento de transición energética tan necesario para el mundo con mucha más seriedad y objetividad.
Por lo tanto, mi agenda con Trump es extensa. Es una agenda en la que, por mi parte, voy a discutir el comercio, voy a discutir las colaboraciones universitarias, voy a discutir la población brasileña que vive en Estados Unidos. Pero, sobre todo, quiero discutir cualquier tema, incluyendo la inversión estadounidense en Brasil, que hace tiempo que dejó de existir.
No sé cuáles son sus intenciones, pero espero que, tras esta reunión, podamos estar seguros de que volveremos a tener una relación muy civilizada y respetuosa, y de que no dejaremos de hablar por teléfono cuando haya alguna novedad entre Brasil y Estados Unidos. También quiero decirle al presidente Trump que no queremos una nueva Guerra Fría. No queremos dar preferencia a ningún país.
Queremos tener relaciones igualitarias con todos los países. Queremos tratar a todos en igualdad de condiciones y recibir de ellos un trato igualitario con los demás países. Si eso es posible, creo que todo volverá a la normalidad. Y eso es lo que espero.
Periodista Luciano Pádua, de Exame: Señor presidente, me gustaría volver al tema de la India. Ayer mantuvo varias reuniones y me gustaría que me explicara dos en concreto, privadas, que mantuvo con el primer ministro Modi [Narendra, primer ministro de la India] y con los empresarios. Me gustaría que me diera más detalles al respecto. Por ejemplo, con el primer ministro Modi, ¿qué hablaron, por ejemplo, sobre el posicionamiento geopolítico de ambos países en un mundo en fragmentación? En cuanto a los empresarios, me gustaría saber si disponemos de alguna cifra que nos permita informar sobre el volumen de inversiones que han anunciado. Se trata de los mayores grupos de la India y, por consiguiente, del mundo. Me gustaría conocer más detalles sobre estas dos reuniones concretas, señor presidente.
Presidente Lula: Mi conversación con el primer ministro Modi versó sobre nuestra relación comercial y la relación entre Brasil y la India. No entramos en detalles sobre la geopolítica internacional. Sé lo que piensa la India sobre determinados problemas. Sé lo que piensa Brasil. Tenemos problemas en los que somos más cautelosos por parte de la India o más cautelosos por parte de Brasil. Y discutimos lo que nos une. Lo que nos une en este momento es nuestra lucha por fortalecer nuestras economías y poder salir de la situación en la que nos encontramos.
Queremos convertirnos en países altamente desarrollados. No discutimos ningún tema polémico entre nosotros, porque no vine aquí para discutir nuestras diferencias. Vine aquí para conversar sobre la confluencia entre Brasil y la India.
Y tengo mucha afinidad con el primer ministro Modi. Mucha afinidad. Ni siquiera entré en detalles con él sobre su acuerdo con Estados Unidos. Es un problema suyo. Es un problema suyo, al igual que un acuerdo que nosotros hicimos es un problema mío. Porque creo que así es como se construye una relación de confianza entre las personas. Y la conversación fue extraordinaria.
Puedo decir que fue una conversación muy exitosa, creo, para la India y creo que también para Brasil. Porque hay algo sagrado en la relación política que es la confianza que tienes en las personas. Cuando tienes confianza, todo facilita que las cosas sucedan.
Facilita la vida empresarial, facilita los acuerdos que hemos hecho entre ministerios. Han sido varios acuerdos. Facilita que discutamos asociaciones, ¿saben? En materia de inteligencia artificial. Todo esto te lo puedo decir porque con Modi no tengo ningún problema.
La segunda cuestión tiene que ver con los empresarios. Mira, estoy hablando con empresarios que ya tienen inversiones en Brasil. Todos ellos hablan bien de su relación con Brasil. Todos dicen que van a hacer más inversiones en Brasil. No me corresponde a mí preguntarles: "¿Cuándo van a invertir? ¿Cuánto van a invertir?".
No sería apropiado. Sería una falta de educación por mi parte. Pero puedo asegurarles que, para mi sorpresa, me gustaría que muchos empresarios brasileños vieran el discurso de los empresarios indios sobre Brasil, para que posiblemente cambien también su comportamiento en Brasil.
Puedo decirles que los empresarios indios son muy optimistas con respecto a sus inversiones en Brasil. Y eso es lo que quiero. Y pueden estar seguros de que habrá inversión.
Y pronto, muy pronto, lo sabrán cuando lo anuncien. Pasemos a otra pregunta.
Periodista Buvan Baga, de la agencia AFP: Hola, señor presidente. Buenos días. Soy de la AFP. Usted ha hablado sobre la reacción del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Usted ha adoptado un principio con respecto a los aranceles, el de no entrar en una guerra arancelaria. Y la segunda cuestión: ¿cree que potencias medias como Brasil, India, Canadá y Australia se han dado cuenta de la importancia de trabajar juntas, en parte debido a los aranceles que se les han impuesto y como forma de reaccionar también a las políticas de Washington?
Presidente Lula: El dato concreto es que Brasil defiende desde hace mucho tiempo que los países en desarrollo formen bloques para poder negociar conjuntamente. Por eso abogamos por el multilateralismo. Porque si se permite que un país pequeño negocie con un país más grande, el acuerdo siempre será perjudicial para el país más pequeño.
Esa es la experiencia que traigo del mundo sindical. No se puede permitir que un trabajador negocie solo con la empresa. O se unen, se organizan y se enfrentan a la empresa, o saldrán perdiendo. En el comercio ocurre lo mismo. Tardamos 26 años en llegar a un acuerdo con la Unión Europea. 26 años.
Cuando asumí la presidencia del Mercosur, les dije a los negociadores europeos, tanto a António Costa (presidente del Consejo Europeo) como a Ursula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea), que quería cerrar el acuerdo mientras fuera presidente del Mercosur. Porque Brasil estaba dispuesto a dar un ejemplo al mundo de fortalecimiento del multilateralismo, sobre todo después de que Trump anunciara los aranceles de forma unilateral.
Tenemos que dar ejemplo de que juntos podemos tener más fuerza para ganar esta batalla. Por eso, creo que países como India, Brasil, Australia y otros del Sur Global pueden unirse. En las negociaciones directas con una superpotencia, la tendencia es que salgamos perdiendo. Y como tenemos los mismos problemas e intereses, tenemos que permanecer unidos. Ese es uno de los problemas de Sudamérica.
Es decir, no hay posibilidad de que ningún país resuelva su problema individualmente. No la hay. "Ah, ¿por qué dices eso?" Lo digo porque tenemos más de 500 años de experiencia.
Tenemos más de 500 años. Aunque todos los países conquistaron la independencia de los colonizadores, la verdad es que seguimos colonizados desde el punto de vista tecnológico, desde el punto de vista económico. Por lo tanto, es necesario construir alianzas con personas que tengan similitudes con nosotros para que podamos sumar nuestro potencial y hacernos fuertes. Es así de simple.
Cuando era dirigente sindical, iba a la puerta de la fábrica y decía: “Miren, esto es una vara. Una sola vara, yo la rompo”. Y rompía la vara. Luego cogía un montón de varas, las juntaba y decía: “Esto es un haz de varas. Esto son todos los trabajadores juntos”. No puedo romperlo. Esto vale para los países.
Necesitamos foros para debatir sobre las cosas. Porque, al fin y al cabo, las cosas no cambian. Observen que llevamos mucho tiempo pidiendo un cambio en los Estatutos de la ONU y un cambio en el Consejo de Seguridad de la ONU en lo que respecta a los miembros permanentes. Pero también necesitamos un cambio en los países. Es necesario que haya más países en el Consejo de Seguridad. No hay ninguno del continente africano. No hay ninguno de América Latina. Solo está China, de Asia.
¿Por qué India no está en el Consejo de Seguridad de la ONU? Un país con 1.400 millones de seres humanos. ¿Por qué Brasil no está? ¿Por qué Alemania no está? ¿Por qué México no está? ¿Por qué Nigeria no está? ¿Por qué Egipto no está? Hay muchos países con más de 100 millones de habitantes y ¿para qué podrían servir? Para cambiar. Para que la ONU vuelva a ser eficaz, a tener representatividad. Porque tal y como está la ONU, hoy en día tiene muy poca eficacia. No resuelve ningún problema. Es decir, es capaz de hacer un buen diagnóstico, pero no tiene la medicina. Entonces, si solo sabes hacer diagnósticos y no tienes la medicina, vas perdiendo credibilidad.
Por tanto, si queremos que prevalezca una institución de vital importancia para el mantenimiento de la paz y la armonía en el mundo, es necesario fortalecer la ONU. Por eso queremos fortalecernos. Y para ello necesitamos estar unidos.
Lo mismo ocurre con la cuestión económica. Estos días, he llamado a casi todos los presidentes para proponerles que debemos dar una respuesta a lo que ha ocurrido en Venezuela, a lo que ha ocurrido en Gaza, a lo que ha ocurrido en Ucrania. No se puede permitir que, de forma unilateral, ningún país, por grande que sea, pueda interferir en la vida de otros países.
Por eso hay que contar con la ONU para resolver este problema. Por eso tiene que ser representativa. Creo que estos países en desarrollo y los del Sur Global pueden cambiar la lógica económica mundial si se unen. Solo hace falta quererlo. Llevamos 500 años con una experiencia que no ha funcionado. Y tenemos que saber si queremos continuar así o cambiar. Yo soy de los que quieren cambiar.
Periodista Camila Xavier, de Metrópoles: Señor presidente, me gustaría saber qué opina sobre las críticas que los evangélicos han hecho al ala Neoconservadores em Conserva, que salió a la avenida durante el Carnaval en homenaje a usted por parte de la escuela de samba.
Presidente Lula: Miren, les voy a decir una cosa. No lo creo. Porque, en primer lugar, no soy carnavalero. No compuse el "samba enredo" (tema musical que acompaña el desfile de carnaval). No me encargué de los carros alegóricos.
Solo fui homenajeado en una maravillosa canción que... Fue una pena que mi madre haya fallecido y no haya podido escuchar la canción. La canción, en realidad, es un homenaje a mi madre. Es la saga de ella llevando a sus hijos a São Paulo.
Sinceramente, creo que la Escuela hizo algo extraordinario. No le correspondía al presidente opinar sobre los carros alegóricos. Solo le correspondía al presidente de la República aceptar o no si quería ser homenajeado. Y yo acepté. Y estoy muy agradecido a la Escuela. Muy agradecido.
Cuando vuelva a São Paulo y a Brasil, visitaré la escuela para agradecerles el homenaje que me han rendido. La saga de la señora Lindu saliendo de Garanhuns hacia São Paulo. Eso es todo.
Periodista Ajit Singh, de la agencia Sputnik: Buenos días, señor presidente. Usted ha hablado, por ejemplo, del pleno apoyo de la presidencia de la India al BRICS este año, pero ¿cuáles serán las contribuciones de Brasil a la agenda del BRICS? Además, cuando tenemos esta mayor cooperación entre las acciones del BRICS y tenemos estas advertencias y expresiones de los Estados Unidos para que eso no suceda, ¿cómo responde Brasil a todo esto?
Presidente Lula: La agenda del BRICS la establece el país que preside la reunión. El año pasado fue Brasil y este año es India. La agenda la establece India. Y nosotros no discutimos la agenda. Venimos aquí y nos preparamos para debatir lo que cada país pone en la agenda.
Lo que he oído del primer ministro Modi es que tiene la intención de movilizar a toda la India, de organizar debates en todo el territorio nacional, para que la sociedad india participe ampliamente en las decisiones que se tomarán en el BRICS. Eso es muy bueno.
En Brasil creamos el BRICS Social, en el que invitamos al movimiento social a participar. El BRICS es un proceso de formación de un grupo muy fuerte, casi la mitad de la humanidad, casi la mitad del PIB, es decir, lo que necesitamos es ser conscientes de que diez miembros del BRICS participan en el G20. Diez. Ahora el presidente Macron (Emmanuel, presidente de Francia) quiere ver si es posible mezclar el BRICS con el G7. Sé que ya han invitado al primer ministro Modi, ya han invitado a Sudáfrica y a mí también me han invitado.
Tres miembros del BRICS participarán en el G7. Vamos a empezar a comprender que no necesitamos pelearnos. No necesitamos tener un G7, un G4, un G20. Vamos avanzando para poder construir un único bloque. ¿Por qué se creó el G20? Por la crisis subprime de 2008. ¿Por qué se creó el BRICS? Por las reuniones que mantuvimos con India, China y Rusia.
Así que estamos dando visibilidad a un grupo que estaba marginalizado, el llamado pueblo del Sur Global. Le estamos dando visibilidad. Y tenemos pretensiones políticas. Hemos creado un banco, el banco del BRICS. Todo lo nuestro es aún muy nuevo. Sé que Estados Unidos está inquieto con el BRICS. En realidad, la inquietud es con China, no con el BRICS.
Como no queremos una guerra fría, lo que queremos es fortalecer un grupo, ¿quién sabe si nuestro grupo fortalecido se unirá al G20 y quién sabe si algún día tendremos un solo grupo? En lugar del BRICS, tener un G30. Quién sabe, algo similar, porque no se necesitan tantas reuniones. Y creo que estamos avanzando hacia eso. Para tener un comercio mundial más justo.
Hace unos días, aquí en la India, en una entrevista (para India Today TV), me preguntaron si defendíamos la creación de la moneda del BRICS. No queremos la moneda del BRICS. Nadie ha defendido nunca la moneda del BRICS. Lo que queremos, en realidad, es debatir lo siguiente: para que Brasil comercie con la India, ¿es necesario utilizar el dólar o podemos hacerlo con nuestra moneda? Para que Brasil comercie con China, ¿es necesario utilizar el dólar o se puede hacer con la moneda china y la brasileña? Y eso es lo que nuestros ministros de Hacienda y nuestro presidente del Banco Central tienen que debatir para encontrar una solución.
Y creo que estamos en condiciones de demostrar que no es necesario. Que a Estados Unidos no le guste en un primer momento, es obvio que no le puede gustar. No esperaba que Estados Unidos estuviera de acuerdo con esta idea. Pero vamos a debatirlo. Solamente eso. Vamos a debatirlo.
Vamos a ver si conseguimos hacer algo que sea más justo y que penalice menos a los países, sobre todo a los más pequeños. Esa es la idea. Y por eso estoy convencido de que el BRICS es una forma de lograr un equilibrio geopolítico en el planeta Tierra. Todavía estamos en proceso de formación. No todo el mundo confía todavía, como saben, en las mismas cosas, cree en las mismas cosas. Pero es un proceso.
Y en ese proceso, creo que construiremos un bloque muy, muy representativo y muy bueno para debatir sobre política económica, para debatir sobre la paz. Que es lo que hace falta. Fíjense que el año pasado se gastaron 2,4 billones de dólares de dólares en armas.
Fíjense que los países que fabrican armas son todos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Los que hacen la guerra son casi todos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Y el Consejo de Seguridad no se reúne para discutir nada. No se reúne. Entonces es muy difícil. ¿Cómo se va a mantener la paz en el planeta Tierra si los miembros del Consejo de Seguridad, que deberían ser los portavoces de estos mensajes de paz, están involucrados en la guerra?
Por lo tanto, es necesario cambiar. Y el BRICS puede marcar la diferencia. Espero que aquí, en la India, tengamos un BRICS mejor que el que tuvimos en Brasil, que creo que fue el mejor de todos los BRICS. Espero que aquí, en la India, tengamos un BRICS aún más pujante que el que tuvimos en Brasil.
Periodista Tiago Eltz, de TV Globo: Buenos días, señor presidente. Me gustaría aclarar una declaración que ha hecho hace un momento. El presidente estadounidense tiene entre sus políticas, quizá la más polémica a nivel interno en la actualidad, la de perseguir a los inmigrantes. Inmigrantes sin documentación, inmigrantes con documentación, con visado temporal. Esto es un problema y una polémica en Estados Unidos, que incluso ha provocado muertes. El presidente Trump considera a todos estos inmigrantes delincuentes. Usted ha dicho hace un momento que en la conversación con el presidente Trump puede acordar acoger en Brasil a delincuentes o a quienes han cometido delitos en ese país...
Presidente Lula: No, usted no ha oído eso aquí. Si acepto que haga la pregunta tal y como la está formulando, da la impresión de que yo he dicho eso, pero yo no he dicho eso.
Periodista Tiago Eltz: Solo iba a terminar, porque para el presidente Trump son delincuentes. Usted ha hablado de acoger, por ejemplo, a delincuentes del sector de los combustibles, que ya han cometido delitos...
Presidente Lula: No, no, no. Queremos arrestarlos. No quiero recibirlos, quiero arrestarlos. Hemos bloqueado 250 millones de litros de gasolina en cinco barcos y se los hemos entregado a Petrobras. Esta persona vive en Miami. Le hemos enviado al presidente Trump la fotografía de su casa y sus datos, y queremos que esta persona esté en Brasil.
¿Es para combatir el crimen organizado? Entonces, entreguen a nuestros delincuentes. Eso es. No se trata de recibir, se trata de arrestar.
Periodista Tiago Eltz: Esa era la cuestión que quería aclarar, tal y como la ha planteado. Me gustaría, entonces, que me explicara un poco mejor en qué consistiría esa cooperación, si ya la ha planteado o si se trata solo de una idea. Estamos aquí con el director de la Policía Federal... Si ya se trata de un proyecto, ya está diseñado como una propuesta para ser presentada en esta mesa.
Presidente Lula: Déjeme hablar. Aún no hemos tenido una reunión específica sobre este tema. Ya he hablado tres veces por teléfono con el presidente Trump. Le hemos enviado una lista de las cosas que queremos hacer. Le hemos enviado un documento de la Administración Tributaria Federal de Brasil. Le hemos enviado fotografías. Le hemos enviado nombres de personas.
Ya hemos creado una entidad para luchar contra el crimen organizado y el narcotráfico en la frontera de Amazonas, con la participación de todos los países fronterizos con Brasil, con el fin de combatir el contrabando fronterizo, el narcotráfico y el crimen organizado. También le dije al presidente Trump que estamos dispuestos a colaborar con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, el tráfico de armas y el lavado de dinero. Estamos dispuestos a trabajar en cualquier cosa que pueda llevar a los magnates de la corrupción a la cárcel.
Y estos magnates no viven en barrios marginales, no viven en pisos bajos. Viven en áticos, viven en los barrios más elegantes de Brasil y en los barrios más elegantes de Estados Unidos. Y él ya conoce algunos nombres que le hemos enviado. Por eso, en esta conversación con el presidente Trump, quiero profundizar. Por eso voy a llevarme a la Policía Federal. Que envíe a la gente de la CIA, del FBI, lo que quiera para reunir. Voy a llevar a mi ministro de Justicia, y él que ponga a su Departamento de Justicia. Voy a llevar a mi Ministerio Público, y él que lleve al suyo. Voy a llevar a mi Hacienda, y él que lleve a la suya. Para que pongamos fin a esto. Si hay que luchar, Brasil está dispuesto a luchar.
Si hay algo en lo que debemos trabajar juntos es en la lucha contra el crimen organizado, que es una industria multinacional muy sofisticada, con ramificaciones en el poder judicial, con ramificaciones en el fútbol, con ramificaciones en la política, con ramificaciones en el mundo empresarial, con ramificaciones en todos los ámbitos de la humanidad. Por eso, soy muy optimista con respecto a esta reunión con Trump, para que podamos dejar las cosas claras y que todo el mundo sepa lo que queremos hacer.
Periodista Nelson de Sá, del Portal UOL: Buenos días, presidente. Siguiendo con el tema de la eliminación de aranceles en Estados Unidos, esto le da más peso a Brasil para la reunión y las negociaciones con Trump, incluso en lo que respecta a la defensa de la soberanía de los países de América Latina, recuperando el liderazgo regional de Brasil. Como complemento, ¿se siente aliviado de no haber cerrado antes el acuerdo con Trump, como hicieron otros países, incluida la India?
Presidente Lula: Miren, me siento aliviado de no haberme precipitado a la hora de hacer las cosas. Pero lo dije desde el principio. Creamos una comisión de negociadores en Brasil, integrada por el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, mi vicepresidente, Geraldo Alckmin, y mi canciller, Mauro Vieira, que está aquí. Es decir, tres altos ministros de mi Gobierno, puestos a disposición de Estados Unidos para negociar.
¿Qué es lo que he comprendido? Que la negociación es muy difícil porque, en mi opinión, no hay tanta voluntad de negociar por su parte. Porque creen que el presidente Trump resuelve las cosas a través de Twitter. Y las cosas solo avanzaron un poco cuando hablé personalmente con el presidente Trump, porque nos dio un teléfono para tener contacto directo.
A veces pienso que hay gente que no quiere que lleguemos a un acuerdo. Por eso quiero hablar con Trump. En persona. Sentarnos alrededor de una mesa y hablar muy seriamente sobre la importancia de mantener una relación civilizada entre Brasil y Estados Unidos. Y, evidentemente, no puedo juzgar la decisión de la Corte Suprema estadounidense. No corresponde al presidente de otro país juzgar la decisión de la Corte Suprema.
Alguien apeló, la Corte tomó una decisión y seguramente ya habrá adoptado nuevas medidas. Alguien apelará y habrá otra decisión. Por nuestra parte, creemos que ha supuesto un alivio para muchos países que tenían aranceles del 50 % y del 40 %. Ahora, para todos, será del 15 %.
Estoy convencido de que, en la conversación, la relación entre Brasil y Estados Unidos volverá a la normalidad. Ellos tienen interés, nosotros tenemos interés. Si gravan alguno de nuestros productos, provocarán inflación en Estados Unidos y perjudicarán al pueblo estadounidense. Él ya lo sabe. Y, miren, Brasil no quiere ser líder en América Latina. No queremos ser líderes. Lo que queremos es tener una relación respetuosa en América Latina, porque hemos definido que nuestra zona es una zona de paz. No tenemos armas nucleares. Queremos vivir en paz, solo queremos crecer económicamente, generar empleo y mejorar la vida de la gente.
Quiero debatir con él sobre eso: ¿cuál es el papel de Estados Unidos en Sudamérica? ¿Cuál es su papel? ¿Ayudar? ¿O amenazar? Ahora está amenazando a Irán.
Es decir, hay que ponerle un límite a esto. El mundo necesita tranquilidad. El mundo no necesita turbulencias, el mundo necesita paz.
Por lo tanto, dediquemos nuestras energías a acabar con el hambre en el mundo. Dediquemos nuestras energías a acabar con la violencia contra las mujeres, que aumenta cada día en todos los países. Ese es nuestro llamamiento. Intentemos fijarnos en las cosas buenas que podemos resolver y dejemos a un lado la guerra. Creo que si es posible llegar a un acuerdo, será bueno para nosotros, será bueno para Sudamérica, será bueno para Latinoamérica, será bueno para el mundo. Tenemos que dar señales de paz.
Hoy en día, vivimos el momento con mayor número de conflictos en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial. Muchos países africanos sufren golpes de Estado, amenazas de revolución interna y guerra civil. Y no hay ningún organismo multilateral, ninguna institución, como debería ser la ONU, que intente encontrar una solución a esto. Por lo tanto, debemos preocuparnos por crear algo así. Esa es mi preocupación y creo que lo resolveremos. Puedo garantizarles una cosa: creo firmemente en algo llamado negociación. Ustedes saben que esta historia de la química entre Trump y yo, creo firmemente que nosotros, los seres humanos, nuestra relación es realmente química. Al darse la mano, al mirarse a los ojos, al poder hablar directamente con las personas, se puede resolver cualquier problema. Creo firmemente en eso.
De hecho, lo he hecho toda mi vida. Y quiero seguir haciéndolo y quiero reunirme con Trump para eso. Nada más.
Muchas gracias a todos. Ahora me voy a Corea y después a los Emiratos Árabes. Solo quería agradecer la presencia de todos, periodistas, ministros, parlamentarios.
Muchas gracias.