Discurso del presidente Lula en la Cumbre sobre el Impacto de la Inteligencia Artificial (IA)
Para Brasil es un honor participar en la Cumbre sobre el Impacto de la Inteligencia Artificial organizada por el Gobierno de la India, ya que es la primera vez que se celebra en el Sur Global.
Aquí, en Delhi, el mundo digital regresa a su tierra natal.
Fueron los matemáticos indios quienes, hace más de dos mil años, nos legaron el sistema binario en el que se basa la informática moderna.
Volvemos para debatir uno de los mayores dilemas de la actualidad.
Nuestras sociedades se encuentran en una encrucijada.
La Cuarta Revolución Industrial avanza rápidamente, mientras que el multilateralismo retrocede peligrosamente.
En este contexto, la gobernanza global de la inteligencia artificial adquiere un papel estratégico.
Toda innovación tecnológica de gran impacto tiene un carácter dual y nos enfrenta a cuestiones éticas y políticas.
La aviación, el uso del átomo, la ingeniería genética y la carrera espacial son ejemplos de este fenómeno.
Pueden multiplicar el bienestar colectivo o ensombrecer el destino de la humanidad.
La revolución digital y la inteligencia artificial elevan estos desafíos a niveles sin precedentes.
Tienen un impacto positivo en la productividad industrial, los servicios públicos, la medicina, la seguridad alimentaria y energética, y en la forma en que nos relacionamos unos con otros.
Sin embargo, también pueden fomentar prácticas extremadamente perjudiciales, como el uso de armas autónomas, el discurso de odio, la desinformación, la pornografía infantil, el feminicidio, la violencia contra las mujeres y las niñas, y la precariedad laboral.
Los contenidos falsos manipulados por la inteligencia artificial distorsionan los procesos electorales y ponen en peligro la democracia.
Los algoritmos no son solo aplicaciones de códigos matemáticos que sustentan el mundo digital.
Forman parte de una compleja estructura de poder.
Si no se adoptan medidas colectivas, la inteligencia artificial agravará las desigualdades históricas.
Las capacidades computacionales, la infraestructura y el capital siguen estando excesivamente concentrados en unos pocos países y empresas.
Los datos generados por nuestros ciudadanos, empresas y organismos públicos están siendo apropiados por unos pocos conglomerados, sin que se genere un valor ni unos ingresos equivalentes en nuestros territorios.
Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, dos mil seiscientos millones de personas están desconectadas del universo digital.
Las estimaciones indican que en 2030 todavía habrá seiscientos sesenta millones de personas sin electricidad.
Cuando son unos pocos los que controlan los algoritmos y las infraestructuras digitales, no se trata de innovación, sino de dominación.
La regulación de las denominadas "Big Tech" debe vincularse a la necesidad imperiosa de salvaguardar los derechos humanos en la esfera digital, promover la integridad de la información y proteger las industrias creativas de nuestros países.
El modelo de negocio actual de estas empresas se basa en la explotación de datos personales, la renuncia al derecho a la privacidad y la monetización de contenidos llamativos que amplifican la radicalización política.
El régimen de gobernanza de estas tecnologías definirá quién participa, quién es explotado y quién quedará al margen del proceso.
Situar al ser humano en el centro de nuestras decisiones es una tarea urgente.
En el Congreso brasileño se debate una política para atraer inversiones en centros de datos y un marco regulatorio para la inteligencia artificial.
Brasil lanzó el Plan Brasileño de Inteligencia Artificial en 2025.
Este plan refleja nuestro compromiso con la mejora de la calidad de vida de las personas mediante servicios públicos más eficientes y un mayor impulso a la creación de empleo e ingresos.
Esta fue la postura que adoptamos en la Declaración sobre Inteligencia Artificial que aprobamos en la Cumbre del BRICS celebrada en Río de Janeiro el año pasado.
Esta es la postura que adopta Brasil en el diálogo con otros socios y foros.
Participamos en la iniciativa de China para crear una Organización Internacional para la Cooperación en Inteligencia Artificial centrada en los países en desarrollo.
Entablamos un diálogo con la Asociación Global de Inteligencia Artificial surgida en el G7.
Sin embargo, ninguno de estos foros sustituye a la universalidad de las Naciones Unidas a la hora de lograr una gobernanza internacional de la inteligencia artificial que sea multilateral, inclusiva y orientada al desarrollo.
El Pacto Digital Global que aprobamos en Nueva York en septiembre de 2024 estableció un mecanismo crucial.
El Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial es el primer órgano científico global dedicado a esta temática y reúne a expertos, datos y pruebas. en sus manifestaciones.
Brasil aboga por una gobernanza que reconozca la diversidad de trayectorias nacionales y garantice que la inteligencia artificial fortalezca la democracia, la cohesión social y la soberanía de los países.
Señoras y Señores:
A lo largo de su historia, la India ha aportado a la humanidad contribuciones extraordinarias y fructíferas en diversos campos del conocimiento: las artes, la ciencia y la filosofía.
Un legado que pone de manifiesto grandes dilemas éticos sobre la justicia, la diversidad, la inclusión y la resiliencia.
Este patrimonio constituye un poderoso marco de referencia en la búsqueda de respuestas a los desafíos que la inteligencia artificial plantea a las sociedades contemporáneas.
Muchas gracias.