Declaración a la prensa del presidente Lula con motivo de la visita de Estado del presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa
Mi querido compañero Ramaphosa [Cyril], presidente de Sudáfrica.
Esta es la cuarta vez que el presidente Ramaphosa viene a Brasil. Pero esta vez se trata de una ocasión especial, ya que es su primera visita de Estado a nuestro país.
Sudáfrica y Brasil trabajan para estrechar lazos entre nuestros continentes.
Somos aliados en el BRICS [Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica], el IBAS [Foro de Diálogo India, Brasil y Sudáfrica] y el G20 [Grupo de los Veinte].
Compartimos la lucha por un orden global más equilibrado y representativo, basado en el derecho internacional y el multilateralismo.
Esta mañana tuvimos una reunión muy provechosa en la que repasamos temas bilaterales, regionales y multilaterales.
Hoy, nuestros países firman dos instrumentos que fortalecerán nuestros vínculos económicos, comerciales y políticos.
Hemos renovado por cuatro años el Plan de Acción para el sector turístico con el objetivo de aumentar los viajes de placer y de negocios entre nuestros países.
En respuesta directa a las inquietudes expresadas por los empresarios brasileños y sudafricanos, hemos alcanzado un acuerdo sobre comercio e inversiones entre la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Apex-Brasil) y el Departamento de Comercio, Industria y Competitividad de Sudáfrica.
Cuando el presidente Ramaphosa y yo nos reunimos al margen de la cumbre del G20 celebrada en Johannesburgo a finales del año pasado, constatamos que el volumen de nuestras relaciones comerciales no se correspondía con el potencial de nuestras economías.
El intercambio anual entre Brasil y Sudáfrica lleva estancado casi 20 años y ahora apenas alcanza los dos mil trescientos millones de reales.
Brasil tiene 215 millones de habitantes y Sudáfrica, 62 millones de habitantes. Sudáfrica es el país más industrializado del continente africano y Brasil es el más industrializado de América Latina. Por lo tanto, no hay ninguna explicación política que justifique que nuestro comercio no supere los diez mil millones de dólares.
Algo falta en nuestra relación, estimado compañero. Eres uno de los pocos presidentes a los que puedo llamar compañero, porque conoces la realidad de las fábricas tan bien como yo.
Creo que la visita del presidente Ramaphosa nos permitirá replantearnos nuestra actuación en Sudáfrica, ya que tenemos muchas similitudes, tenemos mucho que aprender de Sudáfrica y mucho que enseñarle a Sudáfrica. Tenemos mucho que ofrecer en el ámbito de la energía, ya que Brasil cuenta con experiencia en energías renovables que puede compartir con Sudáfrica. Tenemos mucho que aprender y enseñar en materia de ciencia y tecnología, tenemos mucho que aprender y enseñar en materia de agricultura. Brasil es un gran país agrícola, Brasil es un país con un potencial extraordinario y todo ello puede estar a disposición de las relaciones con Sudáfrica, sobre todo en el ámbito cultural. Aquí está nuestra ministra Margareth Menezes, que además de ministra es una cantante muy importante, una cantante muy famosa, hay que verla vestida para el Carnaval de este año. Si no has estado aquí, no lo has visto.
Por tanto, debemos llevar un poco de nuestra cultura a Sudáfrica y traer la cultura sudafricana a Brasil. No es posible que no seamos conscientes de que no tenemos fronteras. ¿Se han dado cuenta de que Sudáfrica y Brasil no tienen fronteras? Miren el pedacito de mar que tenemos delante.
Se lo decía a Ramaphosa. Si él quiere, se sienta en la terraza de su casa y yo me siento en la terraza de la mía, y los dos nos saludamos, porque solo tenemos un mar, ya saben, que nos separa, pero en realidad no nos separa, sino que el mar fue hecho para unirnos. Lo que nos separó, en realidad, es el comportamiento político del ser humano, porque el mar fue hecho para acercarnos.
Pues bien, también hemos decidido acelerar la conclusión de las negociaciones para alcanzar un Acuerdo de Cooperación y Facilitación de Inversiones.
En el sector de los agronegocios, queremos avanzar en el intercambio de buenas prácticas y colaborar en materia de salud animal a través del Grupo de Trabajo de Cooperación Agrícola.
La promulgación del Acuerdo de Cooperación en Asuntos relacionados con la Defensa por parte de Brasil abrirá la posibilidad de nuevos proyectos conjuntos.
Sudáfrica, que ya es destino de aeronaves de la Empresa Brasileira de Aeronáutica (EMBRAER) en el continente africano, también podría convertirse en un mercado importante para la industria de defensa.
Aquí, presidente Ramaphosa, hay algo importante. Aquí, en Sudamérica, nos consideramos una región de paz. Aquí nadie tiene bombas nucleares, aquí nadie tiene bombas atómicas; aquí nuestros drones se utilizan para la agricultura, con fines tecnológicos y no para la guerra. Por lo tanto, entendemos la defensa como una forma de disuasión, pero no sé si el compañero Ramaphosa se da cuenta de que, si no nos preparamos en materia de defensa, cualquier día alguien nos invadirá.
Así que esta es una necesidad que Brasil y Sudáfrica tenemos en común, por lo que debemos unir nuestro potencial y explorar qué podemos producir y construir juntos. No necesitamos seguir comprando armas a los señores de las armas, podemos producirlas nosotros mismos. Lo que necesitamos es convencernos de que nadie nos va a ayudar, salvo nosotros mismos.
Por lo tanto, el ámbito de la defensa es un ámbito extremadamente importante, compañero Ramaphosa, en el que debemos trabajar juntos. Es muy importante que su ministra de Defensa esté aquí, se reunirá con mi ministro de Defensa a las 5 de la tarde, de hecho, almorzarán juntos, uno frente al otro en la mesa. Espero que hablen mucho sobre la colaboración entre Brasil y Sudáfrica en materia de defensa.
Nuestros países también tienen un gran potencial en el ámbito de los minerales críticos, que son esenciales para la transición energética y digital en curso.
Queremos replantearnos la explotación de los recursos naturales y fortalecer las cadenas productivas en nuestros territorios.
Ramaphosa, hay algo importante que debemos tener en cuenta: necesitamos un inventario concreto de los minerales críticos y las tierras raras que hay en Sudáfrica.
Hasta ahora, Brasil solo conoce el potencial del 30 % de su territorio, que es mucho. Ya hemos advertido al mundo de que Brasil no va a hacer con las tierras raras y los minerales críticos lo que se hizo con el mineral de hierro: vender el mineral y comprar el producto acabado pagando 100 veces más caro.
No, ahora debemos crear una alianza para llevar a cabo el proceso de transformación aquí, en Brasil. Así podremos trabajar juntos con Sudáfrica y crear empresas conjuntas para explotar los recursos. Ya basta, ya se han llevado toda nuestra plata, ya se han llevado todo nuestro oro, ya se han llevado todos nuestros diamantes, ya se han llevado todo nuestro mineral de hierro, ¿qué más quieren llevarse? ¿Cuándo vamos a aprender que Dios nos ha dado toda esta riqueza y se la estamos entregando a otros? Por lo tanto, se trata de una cuestión de toma de decisiones políticas. Nosotros, que tenemos minerales críticos y tierras raras, debemos aprovecharlos para generar riqueza y conocimiento, de modo que nuestro pueblo pueda vivir mejor. La segunda cuestión es el cambio climático.
Agradecí la activa participación de Sudáfrica en la COP30, que fue una COP extraordinaria.
El presidente Ramaphosa y yo compartimos el compromiso con una agenda climática ambiciosa, que combine la preservación del medio ambiente, el crecimiento económico y la justicia social.
Por eso, invité al país a sumarse a la iniciativa del Fondo Bosques Tropicales para Siempre [TFFF], lanzada en Belém.
Esto es importante, presidente Ramaphosa, porque por primera vez los países del Sur Global no le están pidiendo dinero a los países ricos. Hemos creado un fondo; ese fondo se invertirá, quienes inviertan en él obtendrán un rendimiento y una parte de ese rendimiento se utilizará para financiar a los países que conservan sus bosques. Es decir, no creemos en la promesa de los países ricos.
En Copenhague, en 2009, se presentó una propuesta para hacer una donación de cien mil millones de dólares al año y, hasta ahora, desde 2009 hasta 2026, no se han aportado esos cien mil millones de dólares. Ahora ya se ha llegado a un billón y setecientos mil millones de dólares. Quien no ha aportado cien, no va a aportar un billón.
Por eso hemos presentado la ingeniosa propuesta del Fondo para los Bosques Tropicales.
Hemos debatido sobre las contribuciones de sucesivas presidencias de Brasil y Sudáfrica en el G20 para la defensa de esta y otras cuestiones de interés para los países en desarrollo.
La Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza y la propuesta del Panel Internacional sobre la Desigualdad son ejemplos de lo que podemos lograr cuando trabajamos juntos.
Es necesario preservar la capacidad del G20 para abordar los grandes temas de la actualidad.
Esto significa que todos los miembros deben participar plenamente en las actividades del Grupo.
En este sentido, reitero el apoyo de Brasil a la participación de Sudáfrica a lo largo de este año.
Un G20 sin Sudáfrica sería otro foro, no es el G20 que creamos en 2008.
Nuestra alianza bilateral también nos une en la lucha contra el extremismo político.
Por invitación del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el presidente Ramaphosa y yo nos reuniremos de nuevo en Barcelona el 18 de abril para la cuarta "Reunión en Defensa de la Democracia".
Nuestro objetivo es estrechar lazos entre nuestros países en temas como la regulación del entorno digital, la inteligencia artificial y la valoración de las fuentes de información de calidad, abordando tanto las políticas nacionales como la coordinación para impulsar esta agenda en el ámbito multilateral.
Sudáfrica y Brasil compartimos la convicción de que el Sur Global debe tener voz activa en la toma de decisiones internacionales importantes.
Le expresé al presidente Ramaphosa mi profunda preocupación por la escalada del conflicto en Oriente Medio, que supone una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales, con repercusiones humanitarias y económicas de gran alcance.
Estos conflictos tienen efectos perjudiciales en las cadenas de suministro de energía, materias primas y alimentos.
Son los más vulnerables, especialmente las mujeres y los niños, quienes sufren el impacto más severo de estas crisis.
El diálogo y la diplomacia son la única vía posible para alcanzar una solución duradera.
Es importante recordar que, debido a la guerra en Irán, el precio del combustible ya está subiendo en casi todo el mundo. El precio del petróleo está aumentando considerablemente y se prevé que siga subiendo en todos los países.
Estimados amigos y amigas:
El poeta sudafricano Dennis Brutus soñó con una época en la que las fronteras serían menos importantes que el "brillo de la amistad", tal y como expresó en su poema "Llegará el momento".
Quiero agradecer una vez más a mi amigo Ramaphosa su visita a Brasil.
Y, si hay algo que brilla en nuestra amistad y nos une, quiero decirte que, por parte de Brasil, el cariño que sentimos por Sudáfrica y el respeto que tenemos por tu trabajo y por la labor de los presidentes sudafricanos merece que Brasil se dedique cada vez más a que Sudáfrica sea vista con más cariño por los empresarios brasileños, por los intelectuales, por los artistas brasileños y por los políticos brasileños. Así dejaremos de mirar a Europa y a Estados Unidos, y empezaremos a mirar a quienes están cerca de nosotros, a quienes se parecen a nosotros y tienen los mismos problemas, por lo que tenemos la misma salida.
Estimado compañero, ten por seguro, ten por seguro, que nos veremos en Barcelona, posiblemente, no sé si te van a invitar, nos veremos en el G7, nos veremos en el BRICS y nos veremos este mismo año en el G20.
Por lo tanto, quiero que sepan que mañana regresarán a Sudáfrica dejando aquí a un viejo compañero que los echará mucho de menos.
Un abrazo y muchas gracias, compañeros.