Energías Límpias
ENERGIAS LÍMPIAS
Las fuentes renovables son responsables por el 79,3% de la electricidad consumida en Brasil, mientras que el promedio mundial es de 20,3%. Brasil dispone de 126.743 MW de capacidad instalada. La fuente predominante es la hidroeléctrica, con 86.018 MW (67,8%). En 2013, fueron generados 570.025 GWh de energía eléctrica en el país, con prevalencia de energía hidroeléctrica (390.992 GWh, 68,5%), seguida por plantas térmicas a gas natural (69.017 GWh, 12,1%) y biomasa (39.679 GWh, 6,9%). Finalmente, aparecen plantas térmicas movidas a diesel (22.090 GWh), plantas nucleares (14.640 GWh), plantas a carbón mineral (14.801 GWh) y plantas de energía eólica (6.579 GWh).
Energía Eólica
Brasil ha envidado esfuerzos para atraer inversiones destinadas a la producción de piezas para turbinas eólicas, con el objetivo de reforzar la cadena productiva nacional y mejorar la competitividad brasileña en el sector. El mercado de energía eólica en el País es uno de los que más crece en todo el mundo. La planeación energética brasileña atribuye gran énfasis a la expansión de esta clase de energía. Se puede destacar también el Plan Brasil Mayor, política industrial del Gobierno Federal coordinada por el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior (MDIC), que incluye, entre sus prioridades sectoriales, el desarrollo de las cadenas de suministro en energías. Con el fin de maximizar la eficiencia promedio de generación, el Gobierno intenta adaptar la tecnología de los aerogeneradores a los vientos brasileños.
Actualmente, hay cerca de 220 parques eólicos en operación, con potencia instalada de 5,66 GW, que se espera alcance 9,6 GW en 2017 y 17,4 GW en 2022.
Entre los aspectos positivos que justifican el desarrollo del sector, se destacan:
- el elevado potencial eólico brasileño;
- la expectativa de expansión del consumo de energía;
- la tendencia a la reducción de los costos de producción;
- el fortalecimiento de la cadena tecnológica y productiva;
- la madurez y el potencial de crecimiento de los sectores que proveen insumos y servicios para parques eólicos;
- las inversiones recientes de fabricantes extranjeros de turbinas eólicas;
- la complementariedad con la generación hidroeléctrica;
- el compromiso nacional voluntario de reducción de las emisiones de GEE (Política Nacional de Cambio Climático); y
- la tendencia de crecimiento del mercado de energía eólica en América Latina, con potencial de crecimiento de las exportaciones brasileñas de componentes, tales como cuchillas o turbinas eólicas.
Brasil es con frecuencia referenciado como uno de los mercados más atractivos para la industria de generación eólica. El costo competitivo de la energía eólica en el País, con precio promedio de generación abajo de R$ 100/MWh, ha dinamizado la expansión de nuevas inversiones. Al estimular la competencia, el sistema de contratación de empresas a través de subastas ha impulsado el aumento de la competitividad de la energía eólica en Brasil, llevando el precio promedio de generación en el País a convertirse en uno de los más bajos del mundo, sin la necesidad de subsidios o tarifas especiales para el sector. El éxito de los proyectos de generación eólica en las subastas de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL) de contratación de energía proveniente de nuevas empresas de generación llevó a la instalación de diversas fábricas de aerogeneradores, de equipos y de componentes en el País, con el objetivo de atender la creciente demanda del mercado doméstico.
Energía solar
El sector de energía solar es aún incipiente en Brasil, limitándose aún a sistemas de pequeño porte, residenciales, aislados y descentralizados. Entre los distintos procesos de aprovechamiento de la energía solar, los más utilizados actualmente son el calentamiento de agua y generación fotovoltaica de electricidad. El primero se encuentra más en el sur y sureste, debido a las características climáticas de estas regiones, y el segundo, en el norte y noreste, en comunidades aisladas de la red de energía eléctrica.
A pesar de la todavía escasa competitividad de energía solar en el País, el Gobierno brasileño ha promovido acciones para fomentar el desarrollo del sector. Con la resolución de ANEEL que le permite exportar el exceso de energía solar a la red eléctrica, el Ministerio de Minas y Energía (MME) y el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior (MDIC) han trabajado para ampliar la producción distribuida a gran escala, inclusive por medio de instrumentos de crédito para la instalación de paneles fotovoltaicos (la financiación puede ser pagada con el ahorro en la factura de electricidad). Otra acción a destacar es la política de exención de impuestos, que busca atraer empresas que monten los paneles en el país y contribuyan para que se produzcan localmente los componentes de los paneles solares.
El 31 de octubre de 2014, se realizó la primera subasta de escala nacional en el que proyectos fotovoltaicos se ofrecieron por separado de otras fuentes. La oferta por separado era esencial para el éxito del certamen, dado que, en las subastas anteriores, la energía solar fue ofrecida conjuntamente con energías de precios más competitivos, lo que la hacía menos atractiva. El precio techo más elevado y la posibilidad de financiamiento del BNDES fue igualmente importante para el éxito de la subasta. Se construirán 31 proyectos de energía solar, con una capacidad instalada total de 889,6 MW. Con precio promedio final de R$ 215,00 / MWh, la subasta presentó descuento de 17,9% en relación con el precio techo de R$ 262/MWh. Los Estados de Rio Grande do Norte y São Paulo sobresalieron en la oferta de proyectos.
Eficiencia energética
El tema de la eficiencia energética es una prioridad para el Gobierno brasileño. Brasil posee, hace más de dos décadas, programas de eficiencia energética reconocidos internacionalmente: el Programa Nacional para la Conservación de Energía Eléctrica (PROCEL), el Programa Nacional para la Racionalización del Uso de los Derivados del Petróleo y Gas Natural (CONPET) y Programa Brasileño de Etiquetado (PBE). Hasta el año 2019, se estima ahorrar 3,2% de energía con estos programas (el equivalente de una planta hidroeléctrica de 4.800 MW).
La llamada "Ley de Eficiencia Energética" (Ley de 10.295/2001, regulada por el Decreto 4.059/2001) estableció niveles máximos de consumo específico de energía, los mínimos de eficiencia energética, de maquinaria y aparatos que consumen energía fabricados y comercializados en el País. La ley creó, también, el Comité Gestor de Indicadores de Eficiencia Energética (CGIEE), responsable de poner en práctica su Reglamento.
El Plan Nacional de Energía 2030 definió como meta estratégica el ahorro del 10% del consumo de energía previsto hasta 2030. Para hacer frente a la meta, fue elaborado el Plan Nacional de Eficiencia Energética (PNEF), con el objetivo de alinear los instrumentos de acción gubernamental, orientar la captación de recursos, promover la mejora del marco legal y regulatorio para el tema, constituir un mercado sostenible para la eficiencia energética y movilizar a la sociedad brasileña en la lucha contra el desperdicio de energía, preservando los recursos naturales.
En el largo plazo, se estima que la eficiencia energética pueda contribuir a la reducción de aproximadamente 20% de la demanda de energía total y 18% de la demanda de electricidad, lo que representaría una reducción de la demanda de energía de aproximadamente 138 millones de toneladas equivalentes de petróleo (TEP) en el año 2050.