REDUCCIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES

Los ministros de los países del G20 debaten el calor extremo en el mundo en la reunión final del GT de Reducción del Riesgo de Desastres

Este evento paralelo es un proyecto de respuesta al Llamamiento a la Acción del secretario general de las Naciones Unidas sobre el Calor Extremo, un tema que también estuvo presente en los debates en el GT de Empleo del G20. Los datos de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Meteorológica Mundial estiman que la expansión de los sistemas de alerta sanitaria contra el calor en 57 países podría salvar casi 100.000 vidas al año.

01/11/2024 12:22 - Modificado hace un año
Los datos de la ONU indican que el estrés térmico en el trabajo le habrá costado a la economía mundial 2,4 billones de dólares hasta 2030. Foto: Divulgación/Getty Images
Los datos de la ONU indican que el estrés térmico en el trabajo le habrá costado a la economía mundial 2,4 billones de dólares hasta 2030. Foto: Divulgación/Getty Images

Protección de los más vulnerables; protección de los trabajadores; aumento de la resiliencia de las economías y las sociedades; y elaboración, por parte de las mayores economías del mundo, de planes nacionales de acción climática enfocados en limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C. Estas son las cuatro medidas del Llamamiento a la Acción de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Calor Extremo que formaron parte de la agenda del 1 de noviembre  en el evento paralelo que inauguró las labores del día de la Reunión Ministerial del Grupo de Trabajo (GT) de Reducción del Riesgo de Desastres, en Belém, capital del estado de Pará.

Cuando se lanzó el Llamamiento en cuestión, en julio de 2024, António Guterres, secretario general de la ONU, ya había destacado la urgencia del tema y había instado, especialmente a los países del G20, a asumir este compromiso. “Tenemos que combatir la enfermedad. La enfermedad es la locura que supone incinerar nuestro único hogar. La enfermedad es la adicción que tenemos a los combustibles fósiles. La enfermedad es la inacción climática. Los líderes de todos los niveles tienen que despertar y movilizarse. Eso se aplica a los gobiernos —sobre todo a los de los países del G20—, pero también al sector privado, a las ciudades y las regiones. Tienen que actuar como si nuestro futuro dependiera de ello, porque de hecho es así", declaró en aquella ocasión.

Durante la mañana del día 1 de noviembre, los ministros brasileños Jader Filho, de Ciudades, y Waldez Goés, de Integración y Desarrollo Regional, se unieron a los representantes de la troika (India y Sudáfrica), a las representaciones de la ONU y de otras organizaciones internacionales para debatir el tema, centrándose en las soluciones posibles para fortalecer la resiliencia ante el calor y en identificar las prioridades políticas, financieras y tecnológicas mundiales para ello.

“Brasil es un ejemplo de esta crisis. En 2023 vivimos el año más caluroso jamás registrado en el país, con temperaturas 0,69 °C por encima del promedio histórico, a causa de la influencia del fenómeno de El Niño y del cambio climático. Y este año hay una gran probabilidad de volver a superar esta media, con olas de calor todos los meses del año y noches cada vez más cálidas. Nosotros, los habitantes de la Amazonia, estamos viviendo cosas que jamás nos hubiéramos podido imaginar", destacó Waldez Goés.

“Espero que podamos llevar a la práctica las ideas de la Convención de París sobre el Cambio Climático, porque lo que hemos visto, año tras año, ha sido que los países han retrasado cada vez más el tomar esas decisiones. Pongámoslas en práctica, reflexionemos todos sobre el problema del medio ambiente, que no es un problema sólo de Brasil. Vamos a cumplir con nuestra parte, pero también contamos con que las demás economías cumplan con la suya para llevar a cabo lo que se acordó en Francia y lo que se va a acordar aquí”, continuó Jader Filho, el cual enfatizó que seguir en las mismas no es una alternativa, al sugerir algo como lo que dice este refrán: “Con estos mimbres no se puede hacer más que este cesto”.

“El mundo en su conjunto ya sufre graves consecuencias de la situación. En los Estados Unidos, más de 120 millones de personas están en alerta por el empeoramiento de la calidad del aire, que está considerada "muy insalubre". En regiones de Asia y del norte de África, más de 40 millones de estudiantes se vieron obligados a dejar de ir al colegio debido a las olas de calor extremo. La Organización Mundial de la Salud y la Organización Meteorológica Mundial estiman que la expansión de los sistemas de alerta sanitaria contra el calor en 57 países podría salvar casi 100.000 vidas al año", dijo Celeste Saulo, secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial.

Caminos sugeridos

En la reunión hubo representantes de varios países que presentaron ejemplos de medidas nacionales que se han tomado ante el aumento de las temperaturas y que presentaron sugerencias para que se realicen acciones internacionales. Mientras que la representación de Portugal, uno de los países que más sufre con las olas de calor en Europa, señaló que ya trabaja con sistemas de alerta por las olas de calor, con planes de contingencia centrados en los más vulnerables, con la construcción de ambientes climatizados de emergencia y tratando el tema en las escuelas, la representación de China planteó, a su vez. acciones que se centran en la infraestructura y la transición ecológica.

La creación de un Fondo Global de Adaptación Climática, el desarrollo de una plataforma internacional para compartir conocimientos y tecnologías sobre el tema y la adopción de campañas públicas y de proyectos educativos fueron las sugerencias del gobierno chino.

Llamamiento a la Acción en el G20

En julio de 2024, en el seno de los eventos paralelos a la Reunión Ministerial de Empleo del G20, también se abordó el Llamamiento a la Acción desde la perspectiva de protección de los trabajadores. El evento lo organizó la Red OSH (Occupational Safety and Health), establecida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Los datos de la Organización indican que, si no se toman las medidas necesarias, en 2030 el mundo habrá dejado de contar con la productividad de 80 millones de trabajadores a causa del calor extremo. Se está llevando a cabo una campaña centrada en el diálogo social, la investigación, la concienciación y la cooperación internacional, para abordar el estrés térmico en los ambientes de trabajo, así como en los distintos sectores, países y en nivel internacional.