CAMBIO CLIMÁTICO

Desintrusión: un hito en la defensa territorial Indígena

La Selva Amazónica se extiende por nueve países de América del Sur: Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Surinam, Guyana, Guyana Francesa y Ecuador, el 60% de los cuales está en tierras brasileñas. En 2023, la deforestación de la selva brasileña disminuyó 22% con relación al 2022, gracias a la intensificación de las acciones de fiscalización y control. Una de estas acciones responde por un nombre aún desconocido de buena parte del público: la desintrusión de Tierras Indígenas. La preservación de la selva como parte de la lucha contra el cambio climático es una de las prioridades de la presidencia brasileña del G20.

04/04/2024 8:00 - Modificado hace 2 años
Construcción irregular en la Tierra Indígena Apyterewa, en Pará | Foto: Carlos Felipe/Secom-PR

En el actual escenario global, el debate sobre la protección de los ecosistemas y recursos naturales es más que una preocupación ambiental - es una cuestión que debe ser entrelazada con la sostenibilidad económica y con la preservación de las culturas y de las identidades de pueblos originarios y otras etnias.

Una interdependencia que se revela como uno de los pilares fundamentales para el futuro sostenible, pero llena de desafíos a ser enfrentados: la presión por recursos naturales e intereses económicos, no raramente, choca con los derechos territoriales de las etnias y la protección de las culturas ancestrales.

La Constitución Federal brasileña determina que tierras tradicionalmente ocupadas por los indígenas se destinen a su posesión permanente, correspondiéndoles el usufructo exclusivo de las riquezas del suelo, de los ríos y de los lagos existentes en ellas.

La Selva Amazónica se extiende por nueve países de América del Sur: Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Surinam, Guyana, Guyana Francesa y Ecuador, siendo que el 60% de su cobertura está en tierras brasileñas. En el 2023, la deforestación de la selva brasileña disminuyó 22% con relación al 2022, resultado de la intensificación de las acciones de fiscalización y control del gobierno federal.

La desintrusión en tierras indígenas es un proceso que tiene como objetivo retirar a invasores no autorizados de estos espacios, devolviendo a los pueblos originarios el control sobre sus territorios y adoptando medidas para que nuevas invasiones no vuelvan a ocurrir, conforme determina la legislación del país.

Desintrusión devuelve tierras a sus dueños legítimos

Lugar donde una placa de la FUNAI fue tiroteada y retirada en la TI Apyterewa | Foto: Carlos Felipe/Secom-PR
Lugar donde una placa de la FUNAI fue tiroteada y retirada en la TI Apyterewa | Foto: Carlos Felipe/Secom-PR

“Continuaremos luchando para retirar a los mineros del territorio Yanomami y de otras áreas indígenas que aún tienen invasores. Estaremos con un frente actuante, permanente y continuado con el compromiso de los ministerios que trabajan juntos, de forma transversal, conforme la orientación del presidente Lula, para proteger a los pueblos indígenas”, afirmó la ministra de los Pueblos Indígenas Sonia Guajajara en viaje a la TI Yanomami conjuntamente con la ministra del Medio Ambiente y Cambio Climático Marina Silva,  del ministro de los Derechos Humanos y de la Ciudadanía Silvio Almeida y por la presidenta de la FUNAI Joenia Wapichania en enero del 2024.

Un caso emblemático para el mundo fue la desintrusión de las TI Apyterewa y Trinchera Bacajá, localizadas en el municipio de São Félix do Xingú, comenzadas a inicios de octubre y finalizadas al final de diciembre del 2023. Las dos áreas reúnen a cerca de 2,500 indígenas de 51 comunidades y sus áreas fueron homologadas como territorio indígena en 1996 y en el 2007, respectivamente, por el Supremo Tribunal Federal (STF). La Constitución Federal brasileña determina que tierras tradicionalmente ocupadas por los indígenas se destinen a su posesión permanente, correspondiéndoles el usufructo exclusivo de las riquezas del suelo, de los ríos y de los lagos existentes en ellas. 

La Tierra Apyterewa, de la etnia Parakanã (de reciente contacto) fue la más deforestada en la Amazonia Legal en los últimos diez años, según datos de la plataforma Terra Brasilis del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE). Además de la deforestación, otros ilícitos eran cometidos como el acaparamiento de tierra, pecuaria y la minería ilegal.

Para cumplir la orden judicial que determinó la desintrusión, el gobierno brasileño montó una gran operación, con acción integrada de 19 órganos e instituciones públicas, entre ellas fuerzas de seguridad y órganos de fiscalización nacionales. Con la operación de desintrusión, la deforestación en la Tierra Apyterewa presentó una disminución del 84.7% en el período del 1º de octubre al 22 de diciembre de 2023, cuando es comparado al mismo ciclo del 2022, de acuerdo con datos del sistema Deter del INPE. Fiscalizaciones del IBAMA resultaron en la aplicación de más de R$ 14 millones en multas en los últimos cuatro años.

A pesar de que haya encontrado la resistencia de los invasores, la estrategia del gobierno de proporcionar un plazo para la salida voluntaria de los ocupantes no indígenas y, de esta forma, evitar el uso de la fuerza para la retirada compulsoria tuvo éxito. En otro frente, el gobierno también realizó el registro de las familias no indígenas que ocupaban el área para encaminamiento a programas sociales y de asentamiento, en los casos de encuadramiento en la ley.

“Vamos a sacar a todos los invasores, a los mineros, del territorio Yanomami y de otras áreas indígenas que aún tienen invasores extrayendo madera y mineral ilegal”, finalizó la ministra de los Pueblos Indígenas.

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