Brasil sitúa el diálogo con la sociedad en el centro de la agenda anticorrupción
En Natal, Brasil destaca el papel de la transparencia y de la participación ciudadana en las acciones anticorrupción, con miras a reforzar la cooperación internacional y la integridad en los sectores público y privado.

En preparación para la reunión ministerial del Grupo de Trabajo Anticorrupción (GTAC), en Natal (RN), las prioridades de Brasil en la agenda de la Contraloría General de la Unión (CGU) incluyen el fortalecimiento de los mecanismos de transparencia, integridad y rendición de cuentas, tanto en el sector público como en el privado. La CGU ha llevado al G20 iniciativas lideradas por la institución que buscan mejorar la lucha contra la corrupción a través de la cooperación internacional, el fortalecimiento de las organizaciones públicas y el perfeccionamiento de marcos legales y regulatorios.
Entre las prioridades está la participación de la sociedad civil en el ciclo de políticas públicas. Bajo el liderazgo de la CGU, Brasil ha trabajado para fortalecer la transparencia y el gobierno abierto, y para ampliar la participación de la sociedad civil, con el fin de garantizar que juegue un papel activo en la supervisión y la construcción de políticas públicas. Esta iniciativa incluye el uso de diversos mecanismos de participación en los que las demandas de la población son captadas e incorporadas al proceso de formulación de políticas y a la implementación de medidas anticorrupción.
Según la secretaria de Integridad Pública de la Contraloría General de la Unión, Izabela Moreira Correa, estas iniciativas se han reforzado mediante la participación brasileña en el Grupo de Trabajo Anticorrupción del G20, donde Brasil toma la iniciativa al promover prácticas que estimularon el diálogo con los grupos de compromiso del G20. La secretaria señaló que Brasil está “liderando con el ejemplo”, al traer prácticas de transparencia y diálogo con la sociedad a la agenda global del G20. “La CGU, a través de su Consejo de Transparencia, Integridad y Lucha contra la Corrupción, mantuvo una escucha activa de la sociedad civil, que incorpora aportes y orientaciones para los debates que influyen directamente en la Declaración Ministerial del Grupo Anticorrupción. Este proceso no solo fortalece la gobernanza interna, sino que también coloca a Brasil en una posición destacada en el escenario internacional", afirma.
En las reuniones del Grupo de Trabajo Anticorrupción, Brasil aseguró la presencia de diversos actores, como los grupos de compromiso de la sociedad civil (C20), del sector empresarial (B20), think-tanks (T20), además de instituciones de auditoría externa (SAI20). Esta articulación con múltiples sectores, afirma Izabela, fue ampliamente reconocida tanto por los países participantes como por las organizaciones involucradas. La secretaria informa que el enfoque de Brasil ha sido reconocido internacionalmente por integrar de manera innovadora la participación de la sociedad civil en el marco del G20. “La expectativa es que estas prácticas puedan convertirse en permanentes en el G20, creando un legado que va más allá de la presidencia brasileña”, destaca.
Gobierno abierto y el combate a la corrupción
Izabela Correa enfatiza que el trabajo contra la corrupción va más allá de la represión de los delitos, e incluye también medidas preventivas como la promoción de la integridad y el fortalecimiento de las políticas públicas. Para la secretaria, el gobierno abierto es un componente esencial para que el interés público prevalezca en las opciones y políticas públicas. “Cuando hablamos de anticorrupción y promoción de la integridad, también hablamos de transparencia y acceso a la información. Esos son los derechos de la población”, afirma.
La Secretaria de Integridad Pública de la CGU destaca que los ciudadanos y ciudadanas deben ser incluidos en el proceso de construcción de políticas públicas, ayudando a moldear e implementar estas políticas para que respondan a las necesidades reales de la población. “El compromiso, el gobierno abierto, la participación y la transparencia son formas de hacer política pública, y son temas centrales para el avance de la integridad. Brasil, por lo tanto, ha buscado diseñar mecanismos que permitan una respuesta más efectiva del gobierno a las demandas sociales, haciendo que las políticas públicas sean más robustas y eficientes”, afirma.
Izabela Correa menciona además que la CGU ha invertido en fortalecer los canales de diálogo con la sociedad. “Estos canales son esenciales para que el gobierno pueda actuar de manera más eficaz”, explica. Según ella, al crear políticas que fomenten la colaboración entre gobierno y sociedad, Brasil fortalece sus instituciones públicas, asegurando que cumplan con su misión de atender los intereses de la población.
El papel del sector privado
Otro punto central abordado por Izabela Correa es el compromiso del sector privado en el combate a la corrupción. Durante la presidencia brasileña del Grupo de Anticorrupción del G20, uno de los temas discutidos es cómo los gobiernos pueden fomentar la adopción de prácticas de integridad en las empresas privadas. Brasil, según la secretaria, ha sido una referencia internacional en este campo, especialmente a través de iniciativas como "Proética", un programa de la CGU que reconoce a las empresas que implementan prácticas robustas de integridad en el sector privado.
La secretaria destaca que la lucha contra la corrupción debe entenderse como un área de participación de toda la sociedad. “La corrupción tiene tanto demanda como oferta. Tenemos que asegurarnos de que tanto el sector público como el privado estén preparados para prevenir y combatir este problema”, argumenta. Recordó que Brasil ha avanzado significativamente en términos de integridad en los sectores público y privado, y varias de estas prácticas fueron llevadas al G20 como ejemplo.
Informe de rendición de cuentas y prácticas de integridad
Uno de los puntos destacados de la presidencia brasileña en el G20 fue la preparación del "Accountability Report", un informe de rendición de cuentas que documenta las prácticas de integridad adoptadas por los países del G20. La secretaria Izabela explica que el documento evalúa cómo los países han implementado medidas para promover la integridad, la transparencia y combatir la corrupción, con base en los estándares establecidos por el G20 en 2017 a través de los Principios de Alto Nivel para Organizar la Lucha contra la Corrupción. El informe analiza los progresos de los países en áreas como la transparencia de datos, canales de denuncia y evaluación de riesgos de corrupción.
Este informe, que se está debatiendo durante la reunión ministerial en Natal, debería servir como una herramienta importante para evaluar el progreso de los países en términos de adopción de medidas de integridad e identificar brechas que deben colmarse. El informe también señala cuestiones emergentes, como la rápida evolución de la inteligencia artificial y su impacto y oportunidad en la agenda anticorrupción. “¿En qué hemos avanzado más? ¿En qué necesitamos avanzar más? El informe ofrece respuestas a estas preguntas y también señala los desafíos y oportunidades para el futuro”, relata.
Legado de la presidencia brasileña
Con la presidencia del G20 a punto de ser transferida a Sudáfrica, Izabela Correa dice que el trabajo realizado por Brasil en el Grupo de Trabajo Anticorrupción ha sido ampliamente reconocido. Según ella, el énfasis dado a la participación de la sociedad civil y la promoción de prácticas de integridad no solo fortaleció las políticas internas, sino que también contribuirá a avanzar en la agenda global anticorrupción. “Al enfatizar la importancia de las políticas de integridad para la efectividad de las políticas públicas, queremos asegurar que estas políticas lleguen efectivamente a la población. Esto es parte de una visión más amplia de la justicia social y la sostenibilidad, temas centrales para el G20”, concluye.